Mujeres Wuyuú: Tejedoras de ensueños y realidades

Símbolo de la lucha por su comunidad.


Fotografía tomada de pagina de Facebook: Amigos de La Guajira en el mundo


Por: Ángela Pertuz


Desde el año 1857, el mes de marzo ha sido símbolo reivindicativo por la lucha de las mujeres obreras, en aquel entonces, un 8 de marzo las mujeres alzaban su voz ante la opresión y hoy, 163 años después, su lucha sigue. Esta vez desde distintos escenarios, roles y perspectivas; tal es el caso de la mujer Wuyuú.

"Y no sé porque la Guajira se mete al océano así, como si pelear quisiera, como engreída, como altanera, como para que

el mundo supiera que hay una princesa aquí".


Al evocar aquella melodía vallenata en voz de Los Betos, en "Benditos versos" , suscita en sus estrofas el reconocimiento de una princesa indígena que reina en la península colombiana, rodeada del mar caribe y coronada por sus ancestros.


Pues, al norte de Colombia, la brisa sopla de una forma distinta; con un poderío que solo el turquesa, del mar Caribe le respalda; con ella, se levanta la arena amarilla como el sol que ilumina el Cabo de la Vela.

Ahí, a lo largo y ancho del territorio, las rancherías que pasan de ser hogares convencionales a convertirse en aposentos de princesas portadoras de tradición y sabiduría wuyuú.


“Ser mujer wayuu es saber tejer… Somos las hijas de la araña… Somos la columna vertebral de nuestro pueblo… Somos nosotras las que estamos dispuestas a decir no a la guerra, queremos la paz… Esas somos las mujeres wayuu” así lo expresa Conchita Ospina Ipuana, maestra artesana de la comunidad para un medio nacional.


Imagen de IPES Elkartea Navarra Aula de Internacional y de DDHH


Con sus tejidos, las mujeres wuyuú retratan su forma de concebir y expresar la vida; el como la sienten y como la desean. Esta practica se ha constituido en un arte a través del cual se conectan consigo misma y lo en lo que piensan, dándole rienda suelta entre hilos de colores vibrantes a mochilas, mantas, manillas y chinchorros, convirtiéndose en el rostro de la lucha por su comunidad.


Sin embargo, en marzo de 1927, en el caserío de Castillete (Guajira), 8 mujeres Wayuú fueron asesinadas. La causa fue, el robo de sus tierras, aunque la Policía no tardó en vincularlas con actividades de tráfico de armas para el recién nacido Partido Socialista Revolucionario (PSR) en Colombia.


En respuesta, más de 14000 mujeres indígenas de 8 departamentos del país se movilizaron en sororidad con las guajiras y produjeron entonces el primer Manifiesto de los derechos de la Mujer Indígena en Colombia. Algunos apartes son los siguientes:


"Ha llegado la hora, que las hijas del país alcen su voz para exigir justicia social después de 435 años.(...) De las entrañas de la mujer indígena nacerán nuevas flores, y en medio de la nación colombiana crecerá un magnífico jardín. Un día todos sabrán de la civilización de los explotadores, calumniadores, usureros y ladrones que han destruido el país, las plantas y los bosques. A nuestros hermanos, hijos, esposos los tiranos los han engañado con alcohol, envenenando sus sentidos, pudiendo así arrebatarnos las viviendas, las cosechas y la tierra de nuestros antepasados.


Hoy tenemos el coraje nosotras, las indias colombianas de ocho departamentos que firmamos este documento, y unidas como una bandada de águilas furiosa lucharemos nosotras mismas para la recuperación de nuestra tierra. (...)"


Escrito liderado por las indígenas de 8 departamentos de Colombia.


Marcando el principio de lo que sería hasta hoy la lucha de todas las mujeres indígenas de Colombia; una lucha ligada a su comunidad, a la tierra, al aire y a su arraigo cultural.