En el día del idioma, leamos el Caribe

La lectura, permite adquirir conocimiento, y así, entender todo lo que nos rodea


Por: Ángela Pertuz


A través del idioma descubrimos nuestra esencia, nuestro pasado y presente; gracias a él desde la lectura nos re-descubrimos en letras y viajamos a mundos imaginarios, así como también volvemos a lugares existentes, encarnados en personajes de ensueños y realidades.

Por ello, aprovecha esta cuarentena y comparte tiempo de calidad con la familia en una lectura colectiva, así como hicimos en RegiónCaribe.ORG.


Redescúbrete en "Cien años de Soledad", novela cumbre de Gabriel García Márquez; escritor que entre párrafos dibujó al Caribe Colombiano.

Continuación del 1er capítulo…

Melquíades, que era un hombre honrado, le previno: «Para eso no sirve.» Pero José Arcadio Buendía no creía en aquel tiempo en la honradez de los gitanos, así que cambió su mulo y una partida de chivos por los dos lingotes imantados.


Úrsula Iguarán, su mujer, que contaba con aquellos animales para ensanchar el desmedrado patrimonio doméstico, no consiguió disuadirlo. «Muy pronto ha de sobrarnos oro para empedrar la casa», replicó su marido.


Durante varios meses se empeñó en demostrar el cierto de sus conjeturas. Exploró palmo a palmo la región, inclusive el fondo del río, arrastrando los dos lingotes de hierro y recitando en voz alta el conjuro de Melquíades. Lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo xv con todas sus partes soldadas por un cascote de óxido, cuyo interior tenía la resonancia hueca de un enorme calabazo lleno de piedras.


Cuando José Arcadio Buendía y los cuatro hombres de su expedición lograron desarticular la armadura, encontraron dentro un esqueleto calcificado que llevaba colgado en el cuello un relicario de cobre con un rizo de mujer”.


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