Emprendiendo con hiloramas en tiempos de pandemia

Con madera, clavos e hilos un joven estudiante sale adelante con un emprendimiento que llegó de manera inesperada.

Cuadro elaborado en la técnica hilorama, diseñado por Andrés Barrios.


La búsqueda de un detalle diferente y llamativo para su pareja, se convirtió sin saberlo en la oportunidad de emprender para Andrés Camilo Barrios, quien con una idea de negocio novedosa recibió una gran acogida por parte de familiares, amigos y demás personas, luego de iniciar en el arte de realizar hiloramas.


Este joven de 23 años, estudiante de Licenciatura en Química y Biología de la Universidad del Atlántico, contó a #RegionCaribe que por su mente jamás pasó la idea de emprender con esta técnica que aprendió viendo un par de tutoriales en internet y buscando inspiración en fotografías.


"La verdad es que quería dar un regalo pero estaba bajo de presupuesto y no quería dar lo mismo de siempre, como dulces y globos. Toda la vida me han gustado las manualidades y me puse a buscar ideas en internet, vi una imagen de un hilorama, me pareció llamativa y dije ¡voy hacerlo!".

Tras tomar la decisión, Andrés, se fue en busca de madera, clavos e hilos para empezar a trabajar en el regalo con el que esperaba soprender a esa persona especial. Sin embargo, el sorprendido fue él al darse cuenta que luego de postear fotografías de su primer cuadro en redes sociales, fueron muchos los que empezaron a compartir y recibió los primeros dos encargos de estos llamativos cuadros.


"Cuando alguien me escribió y me dijo que le gustó mi trabajo y que si podía hacerle dos cuadros, fue cuando se me prendió el bombillo. Sin embargo, no fui tan ambicioso, lo pensé como una idea de negocio por si algún día un amigo quería encargarme", afirmó el joven, añadiendo que después de ese pedido, inició a investigar mucho más sobre la técnica para luego sí dar el paso de abrir su página en Instagram llamada @ac.hiloramas.baq y ofrecer desde allí su arte.


Con un pequeño ahorro que guardaba para algún caso de emergencia que se pudiera presentar por la pandemia, Andrés tomó la decisión de invertirlo en materiales y empezó con su negocio desde el pasado mes de mayo, como dijo él: "a la de Dios".


"Tenía miedo pero iba con la mejor actitud. Compré temperas, clavos, me dediqué a buscar madera de calidad para ver cuál me servía y encontré la MDF que fue la que mejor se ajustó a lo que quería, además compré varios hilos tipo coral y después de esto empecé a trabajar".

En la voz de este joven estudiante, se refleja la emoción y felicidad al relatar su historia, expresa constantemente lo agradecido que está con su mamá y su sobrina Valentina de 15 años a quien llama su "socia" y lo apoya con la realización de los dibujos de cada cuadro.


Cuenta que sus amigos también han sido un apoyo fundamental, algunos comprando sus obras y otros que no cuentan con el dinero para hacerlo le ayudan difundiendo su trabajo a través de las redes sociales, lo que considera como un aporte valioso que le ha permitido llegar a más personas.


Andrés, le brinda a sus clientes una experiencia de compra totalmente personalizada, les dedica el tiempo para conversar sobre lo qué quieren plasmar en el cuadro y si no tienen las ideas muy claras les brinda asesorías para orientarlos y definir lo que esperan en el resultado final. Luego de horas y hasta días de trabajo, es él mismo quien se encarga de hacer los domicilios y llevar el pedido hasta la puerta de la casa de cada cliente.


Hasta la fecha ha vendido alrededor de 30 cuadros, asegura que durante los dos meses que lleva trabajando en su emprendimiento no ha tenido una sola semana en que no le salga un pedido, por lo que también se encuentra agradecido ya que con el dinero que gana puede ayudar con gastos en su casa e ir ahorrando para sus propias necesidades.


Sueña con algún día tener su propio taller en donde pueda trabajar mejor, con todas las herramientas necesarias y contribuir de este modo a que su negocio siga creciendo. Así mismo, le hace mucha ilusión el pensar en que pueda dar trabajo a sus amigos cercanos para que a través del arte del hilorama obtengan ingresos que les permitan salir adelante, así como él lo está haciendo.