Violencia contra la mujer: un mal que mantiene acechando nuestra sociedad

Un discurso machista que se ha sostenido a lo largo del tiempo, ha llevado a que comportamientos de agresión en contra de las mujeres sigan vigentes en pleno siglo XXI.

Caminar por la calle, usar el transporte público o tomar un taxi en horas de la noche, son tan solo algunos de los escenarios en el que muchas mujeres pueden sentirse incomodas si se encuentran solas al momento de estar en ellos.


Las noticias sobre feminicidios, agresiones y abusos en contra de las mujeres, han llevado a que sientan temor y angustia de lo que pueda sucederles cuando se encuentran fuera de casa y sin compañía, porque lastimosamente la posibilidad de salir sin tener la certeza de un regreso, sigue latente.


Al respecto de este tema en #RegiónCaribe conversamos con María Amaris, quien tiene un Doctorado en Psicología de la Universidad del Norte y amplia experiencia en investigación sobre temas de violencia de género contra la mujer, y nos explicó cómo estos sentimientos de miedo, están ligados a una sociedad que aún con el paso del tiempo mantiene un discurso machista.


"Ese temor viene por esa estructura machista arraigada desde hace siglos, el discurso se va cambiando pero se sigue manteniendo en todas las dimensiones de la vida humana. En el proceso de educación familiar por ejemplo, vemos que son ellos quienes tienen la última palabra en el hogar y aunque actualmente las mujeres tienen posibilidades para acceder a una educación superior, se sigue llamando "jefe de familia" al hombre, porque el asunto no es de educación sino de estructura, de una sociedad que tiene unos andamios machistas muy arraigados y que compartimos como sociedad hombres y mujeres machistas".

Así mismo, la Dra. Amaris, señala que no es una problemática que se evidencia únicamente en el ámbito familiar. En los espacios públicos las mujeres se encuentran expuestas a situaciones en las que se sienten en riesgo de ser violentadas.


"A unas determinadas horas por ejemplo, no se espera que una mujer esté sola en la calle. Si estás esperando transporte en una esquina, alguien siempre se siente con el derecho de acercarse y decirte algo".


Esto expresa la profesional, quien explica que no es de hoy este tipo de situaciones, por el contrario "es una historia de violencia invisibilizada a la cual actualmente le llamamos el micromachismo, porque antes a través de diferentes actos era manifiesta la dominación y la subvaloración que le tenían a la mujer, pero hoy está encubierta en expresiones que siguen diciendo, que aunque tengamos altos cargos o seamos profesionales seguimos siendo menos que los hombres".


Es importante que se brinde atención suficiente a este tema, porque es un problema complejo que necesita ser abordado de forma sistémica, desde diferentes enfoques que hagan que la sociedad reaccione y comprenda que el machismo sigue presente entre nosotros y que ese imaginario de superioridad masculina debe ser eliminado.


"El estado debe implementar políticas públicas que promuevan la igualdad de género y que se estructuren y se concreten programas en la educación de las instituciones, en programas que lleguen a masas a través de los medios de comunicación, en procesos micro sociales que le entreguen a las familias más herramientas para ir transformando una identidad masculina diferente, sin violencia y una identidad femenina que no la acepte, que entendamos que somos seres humanos con igualdad de oportunidades".


Ayuda psicológica

Se hace necesario que las mujeres victimas de violencia, sientan que no están solas en ese proceso de salir de las malos tratos de su victimario, y que es importante que busquen ayuda profesional, para entender que no son ellas las culpables de lo sucedido y que en su entorno no será juzgado por ello.


"Desde la psicología hay que hacer también un trabajo con la sociedad para que no las señalen, porque suena fácil decir por ejemplo ¿por qué no sales de ahí? o ¿por qué no lo dejas?, pero resulta que en esa mujer que viene de una educación machista que la hace propensa a tolerar la violencia como algo normal, se van generando unas consecuencias psicológicas que se reconocen como el síndrome de la mujer maltratada y lo que sucede es que termina no confiando en sí misma, pierde su criterio de enfrentar la realidad y adoptan los del mismo victimario", explica la Dra. María Amaris.

Es fundamental que una mujer que ha sido víctima de violencia sea atendida por un profesional en psicología, ya que serán ellos los encargados de ayudarlas a reencontrarse consigo mismas, a que entiendan que ellas no son así sino que es el resultado de una larga historia de violencia, pero que tiene talentos y que tendrán nuevas oportunidades para salir adelante.

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