‘Roly’ ¿Rodando a la plaza?

Autor: Andrea Hasselbrinck



Hace un año, esta era la única opción que Roland ‘Roly’ Coronell tenía para patinar con su skate en Brarranquilla, la Plaza de la Paz Juan Pablo II.

Ser un skater no es algo fácil, más allá de la complejidad de sus trucos o del control en el manejo, es el estigma que se les tiene a las personas que practican este deporte.

Siempre tomo de ejemplo a mi gran amigo ‘Roly’ y su ‘(s) Crew’ como suele llamar a su grupo, el cual está conformado por Danna Díaz, Christian Dennis, Abel Olmos, Jose Luis Santiago y Ricardo Nieto, quien va en compañía de su hijo Felipe.



Él, junto a su grupo de amigos luchan por limpiar la mala imagen que se tiene de estos deportistas en la ciudad.

Este muchacho de 20 años, junto con su grupo de amigos, lleva practicando desde que tenía 8 con una tabla básica de esas que le regalaban a todo niño en navidad en ese entonces. después, a los 14 tuvo su primera Pennyboard y desde ahí lo tomó con algo más de seriedad y libertad.


Buscando rampas y patinadores en buen estado.

El Skateboarding no es que sea el deporte más querido en muchos sitios, en especial en la ciudad de Barranquilla, de donde es oriundo Roland, ya que, los muchachos que suelen ir a practicar en la zona más conocida (La Plaza de la Paz) no le generan la mejor imagen porque se hallan en el mundo de la drogadicción, el alcohol , expendio de sustancias alucinógenas, entre otras cosas, por ende, la gente piensa que todos los patinetos son iguales ( aunque no sea cierto).

El skate es un deporte magnífico, pero probablemente muchos no se han atrevido a practicarlo por miedo al rechazo social y a terminar en los mismos “malos hábitos” de los más conocidos. Uno de los altercados que ha quedado impregnado en la memoria de Roland fue una de las tantas veces que los ha detenido la policía


"Estábamos rodando en la calle setenta y nueve con cincuenta y algo, no recuerdo bien, en fin, una señora estaba quejándose porque “estábamos tirando piedras” pero en realidad era el sonido de las tablas cuando saltábamos, y, lógicamente, llegaron dos patrullas a hablar con nosotros. De cosa no nos metieron en la UPJ porque estaba Ricardo y su hijo, entonces ellos hablaron con la policía y esclarecieron todo. Recuerdo que había uno que estaba pesado porque estaba patinando y uno de los oficiales le pidió el documento de mala gana, por ende, el brother se puso nervioso, lo intentamos calmar con música y se puso a tocar batería con las piernas, fue allí cuando intervino Ricardo, y aunque solucionamos esa situación de buena manera, la gente sigue estigmatizándonos por la mancha que los otros ya han dejado “



La llegada del Skatepark del Parque Velezuela cayó como anillo al dedo, no solo por brindarle un espacio propicio, decente y cercano a los patinadores, sino por el atrayente del apoyo de la alcaldía en estos procesos de sano esparcimiento, así, la gente puede ver realmente como es la gente y el deporte como tal, el respeto que tienen por su "lugar de trabajo" y la dedicación hacia el perfeccionamiento de los trucos y movimientos para una buena presentación.


Aún así, como es de esperarse, siguen aquellos personajes que perjudican la imagen de los demás, sin embargo, cada vez son menos.


Rodando por soluciones



Ricardo Nieto, uno de los skaters con mas tiempo en la ciudad, quien inició a los 8 años y ahora patina con su hijo Felipe de 13, le enseña a los chicos de todas las edades a rodar. Suelen hacerlo por el Patinodromo, los parques de Buenavista y ahora en el parque Venezuela, debido a que son de las mejores y pocas zonas que tienen para practicar/enseñar.

Su misión es enseñar el lado bueno del skate, el lado deportivo, haciendo énfasis en esto ,pues, es un deporte olímpico, y si se entrena duro, se puede llegar lejos. Felipe por ejemplo, ha competido en varias ciudades del país y en el exterior en Panamá.

“Lo que queremos es que los mismos chicos sean el buen ejemplo, darle buenas bases para que ellos sigan y demuestren lo bueno del skate." Fue la última declaración de Roland Coronell antes de partir en su tabla acompañado de sus amigos, rumbo al “aula” de clases para seguir instruyendo a los deportistas del futuro, con la esperanza de que algún día serán reconocidos como tal.