Los Diablos que se convierten en pájaros de 100 años en el Caribe colombiano

A las 10 de la mañana, el sol golpea y quema sobre la tierra seca y árida del Atlántico, más precisamente en el municipio de Sabanalarga, donde los diablos bailan y se convierten en pájaros de carroña cada carnaval. Ya sea caminando o en moto, estos seres danzantes llegan a encontrarse en su templo, la casa de Gastón Polo quien dirige a una herencia recibida de su padre, que se ha preservado por más de 100 años. Es ahí donde los diablos y goleros se preparan para el gran ritual, el Carnaval de Barranquilla.

Fotografía: Natalie Berdugo

Al llegar a Sabanalarga, solo basta con dar con la indicación: “la casa de los diablos”, a donde los mototaxistas saben muy bien cómo llegar. No queda duda que allí queda la “Fundación Cultural Danzas Tradicionales Diablos Arlequines de Sabanalarga”, organización que envuelve 3 danzas tradicionales: Diablos, Farotas y Goleros de Sabanalarga. Esto lo advierten las pancartas, icopores y máscaras de diablos que reposan sobre un asiento peludo de una moto o en las paredes de la fachada de la casa familiar de el Director Gastón Polo, cuyo color azul y zapote, apaciguan el ambiente caliente tropical.


Frente a la casa del señor Polo, una cancha de arena y un mural desgastado que retrata a un diablo arlequín emanando fuego por la boca, traduce la sensación de sofoco del lugar. Los árboles y parte de un bosque a su alrededor, refrescan con su sombra, espacios donde los diablos reposan pacientes mientras llega la hora de partida hacia "Curramba la Bella", donde los visitantes, espectadores y carnavaleros esperan en palcos y sillas a las carrozas y a los bailes tradicionales del Caribe colombiano.


Mientras tanto los encargados del fuego, preparan cual poción mágica, dentro de pequeñas botellas plásticas, una bomba química compuesta por keroseno con gas. Los diablos toman y mantienen en su boca esta preparación, para expulsarla con la fuerza de sus pulmones hacia la pequeña llama que nace de un grupo de fósforos que previamente envolvieron con hilos, inflamando una llamarada caliente y envolvente que se mantiene por unos cuantos segundos, acto que los observadores aplauden, los fotógrafos persiguen, la audiencia enloquece y hasta es la razón por la cual muchos de los que son parte de la danza se enamoran de pertenecer a este grupo.


Fotografía: Natalie Berdugo

Fotografía: Natalie Berdugo


Los diablos van llegando semi vestidos con medias rojas; mitad hombres, mitad seres míticos. Transcurrido el tiempo y el sol ubicándose en el cenit del día, los danzantes van pasando de hombres a diablos, recibiendo de la mano de Gastón su vestimenta de arlequín. Atrás en el patio, familiares y amigos de Gastón preparan butifarra con chorizo y bollo, alimento y combustible para la larga jornada de la Parada de Tradición que este año sería en homenaje a los diablos por lo que saldrían junto a la Reina del Carnaval 2022, Valeria Charris.


Jesús Mercado tiene 21 años, lleva bailando 9 años en las danzas de la fundación, él es uno de los diablos que preparan el fuego en las botellas plásticas, comprueba que la preparación se encuentra bien cuando no siente picazón.


“Primero hay que tener preparado el vestuario, que tenga todos sus cascabeles, que no esté roto, que no le falte ningún detalle, para que salga impecable. Hay que preparar lo que se va a llevar: La bandera, la hidratación, el gas, se empaca el maquillaje, los fósforos y la merienda para cada bailarín”

Afirma Jesús.


Fotografía: Natalie Berdugo

Mientras los danzantes se alimentan de tan rico manjar caribeño, Gastón se mueve por todas partes y se ausenta por momentos, en sus ojos se nota el cansancio pero su actitud denota la pasión por la época del boleo carnavalero, esos mismos que implican viajes de ida y regreso de Sabanalarga a Barranquilla, los cuales son de casi dos horas cada uno, y que se realizan durante casi un mes o tres semana en temporada de precarnaval y carnaval. Su mente se encuentra organizando la logística de transporte, presupuesto, hidratación, vestuario y demás detalles, finalmente se ubica sobre un mostrador dentro de la casa y junto a la ventana, llama a uno por uno para entregarles el pequeño apoyo por la presentación del día anterior, una mujer ayuda Gastón, repitiendo el nombre del turno en voz alta, nombre que se cuela entre la mamadera de gallo, la burla y la charla debajo de un árbol, en un muro, en la terraza vecina o en la moto, cual arlequines.


Al atender el turno, Gastón deja claro a los danzantes que se le ha entregado dinero y algunos de ellos terminan de recibir los trajes. Este monto de dinero oscila entre treinta mil, cuarenta mil y cincuenta mil pesos, cuya suma Gastón determina basándose en la tarifa que se gana cada uno de ellos a través de labor del mototaxismo en el pueblo y teniendo en cuenta si es padre de familia.


video: Así se preparan los Diablos Arlequines de Sabanalarga

Fotografía: Natalie Berdugo

“Yo a ellos a veces les doy 40 y a otros les doy 50, eso depende porque hay unos que tienen familia, ¿si me entiende?, ya tienen hogar, entonces tienen más responsabilidad, mientras que hay algunos que todavía son jóvenes y no se han comprometido todavía. La mayoría son mototaxistas y dependen del día”

Comenta el Director


Los vestuarios de las 3 danzas se encuentran ordenadamente en un colgadero construido en la sala de Gastón; a un lado se ubican los de los consentidos “Diablos Arlequines” que son preservados en este municipio desde hace 43 años, por otro lado se encuentran los famosos y antiguos “Goleros y Gallizanos”, que vienen dando lidia desde hace 103 años, recibiendo por parte de Carnaval de Barranquilla S.A.S. 34 reconocimientos de “Congos de Oro” y 22 exaltaciones, como también han llegado a países como Marruecos, Francia, Japón, Estados Unidos y Venezuela, en esta misma sala también se dejan entrever las faldas brillantes de las encantadoras “Farotas”, cuyos sombreros cuelgan del techo y se bailan en homenaje a la danza original de Talaigua, Bolívar.


Fotografía: Natalie Berdugo

La gran insignia de la Fundación y el origen de este legado ancestral nace con el disfraz de Los Goleros, creado en Sabanalarga por Pablo Palmera en el 1919 sumándole a este pasos de baile, sin embargo el grupo se desintegra durante más de 25 años junto sus danzantes sin legado o relevo generacional, hasta que el fallecido Apolinar Polo, padre de Gastón Polo decide en el 1979 retomar la danza especial con sus respectivos versos y nueva vestimenta, este mismo año los diablos arlequines tomaron fuerza en este municipio.


También ver: Los Goleros de Sabanalarga, una danza de tradición de más de 100 años


A este heredero de tradición también lo mueve con fervor y paciencia el trabajo que hay detrás, el trabajo con su comunidad; las integraciones con francachela, los valores de disciplina que infunden en cada ensayo o juego de fútbol para la preparación física, las actividades de recolección de fondos, todo bajo la gestión de la fundación, el apoyo de la familia Polo, los danzantes, los familiares de estos mismo y hasta del propio pueblo.


Pero cuando era joven, Gastón tenía otros sueños, él quería ser futbolista y no le interesaba la cultura. Sin embargo, su historia tomó otro rumbo cuando su padre, aquel joven curioso que rescató la danza tradicional de los goleros, sufrió una isquemia que dejó parte de su cuerpo inmóvil por lo que designó a su único hijo varón, que en ese entonces tenía 18 años, para continuar con el legado de los goleros, “para que la tradición no se vaya perdiendo”.


Gastón Polo. Fotografía: Natalie Berdugo

“Yo era muy apático a lo que tenía mi papá”, expresa Gastón. Pero, con las vueltas de la vida, no solo cambió de rumbo sino que logró unir su pasión con la danza, asumiendo la dirección de las agrupaciones, con las cuales también ha desarrollado sus dotes de deportista, porque a través del fútbol prepara a estos bailarines que exigen de su cuerpo un buen estado físico.


Es así que durante este tiempo de evolución, Gastón ha creado el semillero compuesto por 60 niños y el grupo de diablos femeninas llamadas “Las Diablesas”, se ha inventado mil y un actividades para los la obtención de recursos y tiene como un gran sueño: una nueva sede de la Fundación que sirva para todas las danzas de la tradición en el pueblo y sus alrededores.


“Mi padre creó la Fundación con esfuerzos. De pronto porque cuando él estaba, pasó las maduras y ahora se están viendo los frutos de ese trabajo que él realizó en esa época. Desafortunadamente él no tuvo la dicha de ver a ese semillero que viene en camino, ya que fui yo el que inculcó ese proyecto en la Fundación para que las danzas siguieran y no desaparecieran el legado o la tradición.

Expresa el heredero con profundo agradecimiento


Gastón Polo. Fotografía: Natalie Berdugo

Una fotografía de retrato en grande formato de este abuelo y ancestro se ubica en una de las paredes junto a la entrada de la sala, este luce una camiseta de brillantes, con la misma expresión seria con la que se ve su hijo camina de un lado a otro forjando su legado, en este mismo espacio cual si fuera un altar, reposa una estatuilla con un acróstico que dice:


"Apolinar Polo Morales,

Padre y Maestro en lo cultural

Oh Señor siempre lo guiaste

Legado talentoso nos dejaste

Impulsando con magia el danzar

Nadie jamás te podrá igualar

A través del gran semillero cultural

Recordado por siempre en cada Carnaval "


Fotografía: Natalie Berdugo

Bajo este altar reposa un tambor, una virgen y una máscara de diablo mal ubicada que entre tanto boleo se encuentra en el piso, dando la impresión que mirara a la virgen, creando un imagen de contraste entre el bien y el mal, ese mismo que se crea cuando los diablos o pájaros hacen una oración justo antes de cada presentación, para entregarse a la mano de Dios y todo salgo bien ¿quién creería que los diablos le rezan a Dios? típico de los territorios macondianos.


Las 3 danzas que la fundación preserva deben ser bailadas por todos los integrantes de forma obligatoria. Por lo general los hombres encantados por el fuego inician este ritual de preparación y no pueden llegar a ser diablos sin primero ser goleros y farotas, como dice el dicho popular “no es tanto ponerse el disfraz de marimonda sino los saltos que hay que dar”. Algunos han durado 3 años para ser diablos y para poder manipular el fuego, Gastón tiene los requisitos de por lo tener más de 15 años y tener una muy buena conducta a la cual se comprometen por medio de estatutos firmados, previamente a su ingreso a la danza.



Jesús Mercado, uno de los expertos, afirma que antes de aprender a manipular el fuego duró 4 años aprendiendo este arte delicado, agregando que cuando el truco no sale bien y tiene el riesgo de quemar a alguien a su alrededor, controla los nervios respirando y “agarrándose a la mano de Dios”.







“Cuando uno comienza el baile se siente como una adrenalina y cuando uno tira el primer fogonazo, la gente aplaude y uno se siente aclamado por el público que le gusta lo que uno hace y siempre nos apoyan en cualquier presentación que vayamos. Gracias a Dios no me he quemado, las pestañas sí me las he rosado con la candela, siempre he tenido prevención de la brisa.

Fotografía: Natalie Berdugo

Fotografía: Natalie Berdugo

Acá cuando siempre se ha tirado la candela, el que va llevando la bandera, la representación de nosotros, él tiene que estar pendiente si un compañero va a salir a botar el fuego, tiene que tener la bandera parada pa que uno sepa a qué dirección va la brisa y uno la tira a favor de la brisa y no viene para la cara”

Comenta Jesús


Los bailarines del Carnaval de Barranquilla saben que el esfuerzo físico de bailar, caminar la vía 40 y presentarse en diferentes municipios y eventos carnavaleros varias veces al día durante esa época de fiesta, es una tarea que requiere entrenar por lo menos desde mitad de año. Después de la época de Carnaval, los bailarines tienen un receso de un mes y Gastón los reúne en integraciones con comida, baile y encuentro.

“Entonces yo los tengo ahí agrupados o integrados. Yo les hago un sancocho y siempre están unidos para cualquier evento que se presente. A la vez, ensayamos una o dos veces a la semana, a veces nos ponemos a hacer física en la cancha que nos queda al frente, a veces un día de física y un día de ensayo”

afirma Gastón.



Igual que su padre Apolinar, quien además de aportar al Carnaval se esforzaba por unir a la comunidad en Semana Santa y en Navidad, Gastón también desarrolló el gen social, el liderazgo comunitario y un corazón inmenso.


“A mí me gusta hacer actividades, ahora mismo pertenezco a la Acción Comunal y escogí deporte y cultura. Como tengo al frente una cancha, yo constantemente estoy haciendo campeonatos de mujeres y niños para mantenerlos entretenidos, porque uno ve muchas cosas en todas partes. Sobre todo cuando uno ve una criatura que se está por mal camino o que está en el lugar equivocado y por lo menos, eso a mí me parte el corazón”

Comenta Gastón


Las dinámicas de estas danzas de tradición, reflejan la importancia de la cultura como una gran oportunidad de mostrarnos al mundo como seres Caribe y, además de mantener un patrimonio, siembran una semilla de identidad que refuerza nuestro sentido como comunidad. El perfecto ejemplo de unión intergeneracional que permite mantener un legado.


La tradición y el COVID-19


La incertidumbre y el impedimento de no poder prepararse para el 2021, marchitó corazones, como los de los bailarines de la Fundación de estas 3 danzas en Sabanalarga, quienes también fueron alcanzados por el virus, entre esos Gastón. Sin embargo y afortunadamente, todos lograron vencer sin mayores problemas, afirmando que siempre estuvieron en comunicación, transmitiendo ánimo por un grupo virtual.


Después de un año y medio sin haber ensayado finalmente, Gastón Polo convocó desde el mes de junio del 2021 a varios de los integrantes en la cancha de fútbol para el primer ensayo colectivo. La alegría y un sentimiento de agradecimiento lo invadió cuando eran ellos quienes lo llamaban para regresar a un ensayo y cuando vió que media hora antes de la hora pactada ya estaban llegando algunos.


“Eso me engrandeció, me acordé enseguida de mi padre, me fui para el museo porque yo tengo una foto de él grande ahí y me puse a hablar con él solo y le dije-papá eso nunca se va a terminar, esto va a seguir, tu legado va a seguir en pie y espero que me des fuerzas para poder seguir y que me des vida para poder seguir manifestando estas danzas por todo Colombia- me puse a hablar con él porque yo sé que él también me escucha cuando yo le pido a él y le pido a mi Dios que todo me salga bien”

Por otro lado, el semillero de los niños y sus padres este año decidieron continuar con las medidas y, a pesar que algunos participaron en el Carnaval de los Niños en el Malecón del Río, Gastón tiene las esperanzas que el semillero se retome con fuerza.. Otra de las actividades que se fueron retomando a finales del 2021 fue el deporte, retomando los partidos de fútbol de los cuales también hacen parte algunos integrantes de las danzas.


“Ellos están muy alegres en volver a las actividades y a las integraciones que nosotros hacíamos, pero estamos retomando las cuestiones y les dije que si había alguno que se le había olvidado la cuestión de la coreografía y me dijeron: nombre, señor Gastón eso no se nos olvida, eso sigue latente pero tenemos que ponernos en actividad, porque yo sí quiero ensayar y hacían falta las integraciones”

Fotografía: Natalie Berdugo

Los familiares del señor Gastón hacen parte del legado de los Goleros, pero a su vez, del personal médico, por lo que han sido testigos de los estragos de esta enfermedad, como es el caso de su hija quien, además de ser enfermera jefe, coordina a las “diablesas”, la cuota femenina de los Diablos Arlequines.


“Ella tiene cuatro años con ese cargo, porque yo también estaba ocupado con los adultos y los niños entonces ella convoca a las niñas a las damas, hace las reuniones”

La vida de Gastón se divide entre el comercio independiente, la fundación y la acción comunal de las danzas. Sin embargo, con el paro de la economía, su estadero el cual tiene hace 20 años, estuvo cerrado por un buen tiempo. A pesar de la situación, Gastón le puso buena cara al mal tiempo y continuó vendiendo bebidas desde su casa a domicilio los domingos.


“Yo sí creo y sé que estoy haciendo una buena labor, un buen proyecto. Porque ustedes saben cómo está la juventud; prácticamente está perdida en la droga, de pronto en la delincuencia y al tener estos niños, estos adolescentes entretenidos en dos, tres o cuatro horas de ensayo, ellos tienen la mente ocupada en otra cosa antes que vayan a coger por mal camino”.

Hasta hace poco se reactivó la economía en Sabanalarga, momento que aprovechó para reabrir el estadero donde atiende desde las 8 de la mañana hasta la 1 de la mañana del siguiente día, excepto los días que tiene ensayo de danzas. Son las múltiples facetas de su vida las que le han permitido ganarse el reconocimiento en su comunidad y mantener su economía, el legado de su padre y la unión de su comunidad.