En Repelón Atlántico varios habitantes reconocen que esta navidad es muy diferente a la de antaño

“Todo se ha acabado" Delis Arteta, habitante del municipio de Repelón.



Por: Karelis Sarmiento.


El viento va y regresa, las brisas decembrinas quieren hacerse sentir, pero quizá son solo ellas quienes les recuerdan al pueblerino que estamos en diciembre, la ausencia del ambiente navideño es tan fuerte y nostálgico que para aquellos que han vivido innumerables de navidades sienten que ya todo se perdió y solo quedan los buenos recuerdos de lo que alguna vez fueron y significaron estas fiestas.



Los arboles despoblados y desolados, con el escaso césped que hay en los bulevares, son los únicos acompañantes con los que cuenta la plaza del municipio de Repelón Atlántico, la decoración navideña ha estado tan ausente en ese escenario muy visitado por las personas del pueblo, así mismo se encuentran las calles de este, se siente la ausencia navideña, la brisa cada que sopla palpa las hojas de los árboles y los mueven de un lado a otro quizá para recordarles en que época del año estamos.


“Todo se ha acabado” cuenta Delis Arteta, resignada al saber que por más que unos cuantos se esfuercen por no dejar perder la tradición, existen otros tantos a quienes estos temas no le interesa y no les genera ni siquiera un poco de sensibilidad. Luego de que en el día su majestad, el sol, con sus rayos inquebrantables ilumine cada rincón de este municipio y se imponga reflejando de manera uniforme el embalse del Guajaro, cuando empieza a caer la tarde y este se empieza a ocultar, a Repelón solo le queda la luna y sus luceros para alumbrar, porque los lugareños temen que así como en años anteriores el cableado navideño se lo roben, por esa razón ya ni siquiera colocan.


“Ya esto no es igual, ya no se ven los arreglos de las casas ni de las calles, ya no hay navidad, porque en realidad navidad era el arbolito de palo inventado con papel pintado de verde o con algodón y la rama de los arboles entallada en un pote de pintura lleno de cemento con luces de colores en la puerta de cada casa, navidad era sentarnos todos en la puerta a echar cuento de los abuelos de uno, jugar en familia, comer natilla, pastel pero hecho por los mismos de cada casa, todo ahora es como más de negocio, en estas fechas ahora se benefician es al comercio” Delis Arteta.



Delis Arteta camina las calles de Repelón haciendo sus mandados como ella los estima, el sol no la detiene, lo que suele cortarle un poco el paso es la melancolía de la que se llena al ver en que ya las vicisitudes no son como antes, esta mujer es oriunda del municipio de Juan de Acosta, pero lleva 41 años de estar viviendo en Repelón, la mayor parte de su vida la ha transcurrido en este pedazo de tierra, que añora verla renacer y en un día muy lejano verla volver a convertirse en la Despensa Agrícola del Atlántico.


Desde la terraza de su casa, con la mirada extraviada Diana Castillo, una cienaguera de 53 años que llegó a Repelón cuando este estaba en su mejor momento agrícola y pesquero, recuerda cómo eran las navidades anteriormente.



“En la época de antes las navidades era hacer un muñeco de manera burlesca le llamábamos año viejo, en representación a algún acontecimiento del año que no fue tan bueno o se hacía en representación a algún personaje de ese año que ya pasó y el 31 de diciembre se quemaba; ya esas cosas no se ven, tampoco se ve el buñuelo, la natilla, ni la lechona que uno compartía hasta con los vecinos”.


La delincuencia común se ha proliferado en este municipio, siendo para Diana, Delis y Sergio, una de las causas principales que argumenta la perdida de las tradiciones navideñas y de unas tantas más, “ya a la gente le da miedo sentarse en la puerta de la casa para compartir en familia, da miedo estar tarde de la noche en la calle, incluso da miedo hasta dejar el bombillo de la puerta de la calle encendido en la noche porque llegan manos ajenas y se lo roban, esas cosas pasa mucho aquí en Repelón” comentó Diana.


Sergio Luis Carrillo, es un joven perteneciente a la reconocida generación millenials, el nació y reside en Repelón, trabaja allí día a día honradamente, sin hacerle daño a nadie, como quisiera él que trabajaran todos los jóvenes.


Las cosas ya no son como diez años atrás, con la falta de empleo, la gente le presta más atención a su prioridades, quien tiene un trabajo hoy en día no lo va a querer perder y se preocupa más por su trabajo que por disfrutar en familia, hay otros que están es pendiente a cualquier oportunidad para hacer daño, a veces no lo hacen para saciar sus necesidades básicas, lo hacen es para alimentar sus vicios, de esta manera, con el accionar de muchos se van perdiendo las tradiciones” manifestó Sergio.