“El que espera lo mucho, espera lo poco”




Foto: Jairo Cassiani


Autor: Andrea Hasselbrinck


Tensión, ansiedad y sufrimiento fueron las emociones más presentes en el transcurso del partido de Junior vs Pasto.


Desde antes de iniciar el juego, lo único que se pedía era no “estar con la paridera de siempre”, pero Junior nunca se la deja fácil al hincha.


Se puede decir que es algo masoquista, pero eso hace que los ratos más amargos traigan consigo su alegría.


Los jugadores salieron al campo. La gente, emocionada de ver a su equipo del alma en el estadio ‘El Campín’.


El primer tiempo fue tensionante, pero por su quietud en la producción,sin embargo,perder la fe no era una opción.


Foto: Ana Carolina Tapias


El segundo tiempo es otra historia. Cuando el marcador global de 0-1 que le daba la victoria a ‘El Tiburón’, creímos que todo estaba ganado, pero ¡oh sorpresa! el Deportivo Pasto nos arrebató el sabor a gloria que creímos que era sólo nuestro.


La peor pesadilla de cualquier seguidor de ‘Los Rojiblancos’ :Los penalti.


Pese a los intentos del equipo, llegamos al momento menos deseado, donde solo podíamos hacer la lista del orden de cobradores entre nuestros amigos.


Así como los madrazos, los goles iban a favor y en contra, hasta que Ray Venegas, en un gesto soberbio, mandó a callar a nuestro ‘Ángel’ de la portería, pero la vida se encargó de darle una lección de humildad al fallar en su intento de anotar, dándole la estrella y el bicampeonato que tanto han esperado los barranquilleros.


La hinchada y la música no cesaron, así como la felicidad de poder decir “Junior campeón”