Un “Macondo” llamado Barranquilla

“Barranquilla, quien no te conoce te sueña y quien te conoce jamás te olvida”



A las orillas del Rio Grande de la Magdalena, situada en la Costa Caribe de Colombia, se irgue una ciudad cuna de la aviación, el comercio nacional, cantores y poetas. Barranquilla, la ciudad del eterno Carnaval, donde la alegría se come, las lluvias son de oro y la felicidad es un arroyo.


Un poco de historia.



Aunque no se tiene fecha exacta de su fundación, se conmemora el 7 de abril por ser el día en que fue nombrada villa, bajo el nombre de Barrancas de San Nicolás. Olivia Garizabal, profesora de historia, relata que en sus inicios Barranquilla era un lugar de paso por el que transitaban indígenas procedentes de Galapa, quienes transportaban el ganado por la Calle de las Vacas, hoy conocida como ´la 30´.


En sus inicios las calles de Barranquilla eran de arena amarilla, razón por la que recibe su seudónimo de ´La Arenosa´. A su plaza principal, la Plaza de San Nicolás, llegaban los comerciantes con sus productos, desde ese momento la ciudad comenzó a constituirse como capital del comercio colombiano.


Su gente.



Los barranquilleros se destacan por ser personas alegres, o como ellos mismos se catalogan ´calidosos´. Personas siempre prestas a ayudar, divertidas, relajadas, así describe María José Orrego, una joven universitaria, oriunda de Pereira, que está de paso por la puerta de oro de Colombia.


Bailadores, mamadores de gallo, recocheros, escandalosos, son adjetivos que predominan si le preguntas a los ciudadanos que describan al barranquillero en una palabra.


La ciudad del eterno Carnaval.



Aunque claramente Barranquilla es más que un Carnaval, no se puede negar que en sus calles es como si esta fiesta no tuviera fin, sus habitantes están en constante fiesta, incluso si los ves al caminar, es como si llevaran el ritmo de un tambor.


La cultura jocosa de esta ciudad es quizás lo que hace que la experiencia de los turistas sea agradable y le queden ganas de regresar. Cierto es que quien conoce Barranquilla, jamás la olvida.