Totó la Momposina, una artista legendaria

Este miércoles se llevó a cabo una noche de tertulia y homenaje a una de las artistas más queridas de la región Caribe y el país.

Totó la Momposina llegando al restaurante La Cueva de la mano de su hija, Angélica María. Foto: Angélica Noguera.

Sus 82 años no son impedimento para nada. Sonia Bazanta Vides sigue igual de vigorosa que como cuando tenía 30. Su andar es un poco más lento que antes, pero no duda en mover sus hombros y caderas al escuchar a lo lejos aquellas canciones que con tanto amor compuso hace ya varias lunas.

Mira con amor y orgullo a su hijo Marco Vinicio, quien con un micrófono y desde el escenario habla de todas las cosas hermosas que siempre ha tenido su “amada madre” como él mismo la llama.

Y es que, para Totó era casi que imposible no sonreír, pues las más de 40 personas que se reunieron este jueves en el restaurante La Cueva estaban allí justamente para ella, para homenajearla y despedirse, pues el pasado 20 de septiembre la cantante anunció que su carrera artística llegó a su fin, afirmó que desea disfrutar de lo que le quede de vida al lado de su familia y amigos cercanos.

Pese a lo “triste” de la noticia, sus fans más devotos manifestaban alegría al ver a la mujer que tantas canciones folclóricas le regaló a su tierra. Al llegar al sitio Totó fue recibida por aplausos y un público que al unísono tarareaba su nombre: “¡Qué viva Totó! ¡Qué viva!” se escuchaba en el lugar.

La velada transcurrió con normalidad, la artista se sentó de la mano de su hija, Angélica María, y de su nieta, María del Mar. Allí entre las tres miraban hacia el escenario donde se sentó Marco Vinicio al lado de los poetas Patricia y Miguel Iriarte. Hablaron de todo un poco, en especial de las anécdotas que se encuentran ahora plasmadas en el libro que escribió Patricia, en el cual se relata la vida artística y personal de la querida Totó y que fue titulado “Totó, nuestra diva descalza”.

Entre todas las cosas que se conversaron, salían a relucir recuerdos del pasado, anécdotas que le recordaban a la cantante sus años “mozos”, y la niñez de sus hijos que no solo la acompañaron desde siempre, sino que también decidieron seguir sus pasos.

En el lugar pusieron una pantalla en donde iban pasando imágenes que rememoraban su carrera musical, y ella con atención y nostalgia veía pasar las fotos y, cada tanto, sonreía mientras le hacia comentarios a su hija Angélica quien sonreía a la par de su mamá.

“Mi madre ha sido desde siempre nuestro motor. Ella nos enseñó mucho de lo que sabemos, mi mamá ha sido un roble, una mujer guerrera, fuerte y valiente. Es todo para nosotros”, dijo Marco al inicio de su intervención.

Totó observando las imágenes que le recuerdan su carrera artística. Foto: Angélica Noguera

Se habló de todo un poco, en especial de como Sonia Bazanta logró enaltecer el nombre del país al ritmo de las melodías que se convirtieron con el pasar de los años en canciones representativas de Colombia y en especial de la región Caribe.

“Un día hablando en confidencia yo dije que Totó ha crecido tanto y tiene una importancia internacional tan amplia que el nombre le quedó pequeño. Aquí debería volver al mejor seudónimo que tiene ella: Sonia Bazanta. Es un nombre sonoro que uno puede imaginarse en la marquesina más importante del mundo”, manifestó Miguel Iriarte.

Totó no habló, pues desde hace ya algún tiempo ha decidido alejarse de los micrófonos; sin embargo, eso no fue trascendente, ya que su sola presencia en el lugar alegraba a las personas que se congregaron allí para verla tal vez, por última vez, ya que tras su retiro afirmó que lo “que desea es relajarse y estar en tranquilidad”; por ello, muy probablemente se mantenga alejada del ‘ojo público’.

No obstante, aunque la noticia ‘entristeció’ un poco a su fanaticada, la velada transcurrió exitosamente. Su hijo conversó de distintos temas con los poetas y cada tanto se escuchaban las carcajadas al recordar divertidas anécdotas que ocurrían en el ‘corre corre’ de la vida musical de Totó. Hablaron de sus ancestros y de como la carrera de esta artista venía ya “destinada” pues sus padres y sus abuelos fueron también artistas igual que ella.

“Mi mamá cambió la historia de la familia. Todos eran talentosos, pero Totó nació con una estrella, Totó nació con carisma, se hace querer, se hace escuchar, tiene un espíritu que atrae. Eso es algo que no tenían nuestros ancestros, ellos le heredaron la voz, el talento; pero, la elegancia en el escenario es propia de ella”, añadió su hijo, que no perdía oportunidad para halagar a su madre, quien lo miraba sonrojada desde su asiento en la primera fila.

Miguel Iriarte, Marco Vinicio Oyaga y Patricia Iriarte. Foto: Angélica Noguera.

Sin lugar a dudas Totó es una mujer admirable que pasará a la historia como una artista de primera, una mujer que a pesar de ser de otros tiempos logró pasar las fronteras del ‘machismo’ que podía existir en sus épocas y cautivar así miles y miles de corazones.

Totó se convirtió en una artista de talla internacional, la cual hizo colaboraciones con artistas igual de grandes que ella. Viajó por el mundo y pudo conocer rincones a los que solo la magia de su voz podía llevarla. Hoy día ya no volverá a los escenarios, pero su fanaticada agradece que siga aquí y que siga tan fuerte y tan activa como siempre lo ha sido. Sin dudarlo, Totó quedará para siempre en los corazones de todos aquellos que la conocieron y disfrutaron al son de su música.