Segunda Palabra: hoy estarás conmigo en el paraíso (El paraíso de la corrupción)


Uno de los malhechores que estaban crucificados con Jesús lo insultaba: ‘¿No eres tú el Mesías? ¡Sálvate a ti mismo y también a nosotros!’ Pero el otro lo reprendió diciendo: ‘¿No temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio? Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho, pero éste no ha hecho nada malo’. Y añadió: ‘Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino’. Jesús le respondió: ‘En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.’” (Lc 23,35-43).

A nosotros nos es difícil imaginar aquella escena de dolor. Con seguridad durante nuestra vida hemos visto representaciones en vivo, películas, vía crucis, obras de arte, pero todas ellas generalmente con un filtro de respeto y piedad. Pero esta escena original no tenía el realismo mágico de García Márquez, el misticismo de fray Angélico, ni la belleza inmóvil de Velásquez. Allí no había otra cosa que un brutal realismo de carnicería, sangre y gritos.

Cada cruz levantada sobre la tierra era un trofeo de triunfo para el imperio.


Era la demostración de que a quien se le ocurriera tratar de desestabilizar ese “sagrado poder”, él se vendría con todas sus fuerzas y lo aplastaría sin contemplación. Así de sencillo.


Quienes han tenido el poder durante tanto tiempo en nuestros pueblos, saben que este desorden tan bien estructurado, que esta estructura generadora de muerte se convierte en el mejor caldo de cultivo para seguir engañando y dominando. En medio de la desesperanza y del miedo que ellos mismos crean, prometen paraísos donde los pobres estarían de primeros, donde se pagarían menos impuestos y se castigaría la corrupción. Pero son ellos quienes hacen cada día que este territorio sea convertido en el paraíso de la corrupción, de la impunidad y de la muerte.


Crucificados: todos en este país que padecemos los gobiernos corruptos y genocidas

Crucificadores: todos aquellos que engañan, que prometen paraísos de manjares eternos y gratis, pero generan la gran frustración.


¿Cómo podríamos evitar que sigan subiendo ese tipo de crucificadores, ese tipo de engañadores al poder y que sigan con su lógica macabra de corrupción y de muerte? Lo ha dicho uno de los más grandes crucificadores de nuestro tiempo: Ojo con el 2022.