Raizales del archipiélago piden pacto fronterizo a Colombia para rescatar al ambiente de la isla

Las organizaciones raizales solicitan a los gobiernos de Colombia y Nicaragua, en compañía de Costa Rica, Panamá, Honduras y Jamaica que, exploren la posibilidad de una Reserva de Biósfera Transfronteriza Gran Seaflower, que triplicaría el área protegida por la UNESCO hasta hoy.

Fotografía de cortesía organizaciones raizales

Esta propuesta nace como posible solución a a los daños sociales y ambientales generados por la última temporada de huracanes en el Archipiélago, en la el huracán IOTA afectó grabente al Archipiélago de San Andrés, Santa Catalina y Providencia.


Las organizaciones raizales del archipiélago en torno a la declaración emitida por la Cancillería colombiana sobre la reciente aprobación en la Asamblea de Nicaragua de la ley que consagró la “Reserva de Biósfera del Caribe Nicaragüense”, solicitan e invitan al gobierno colombiano a explorar la idea de una reserva transfronteriza para garantizar la buena salud de los sistemas coralinos, que son la especie angular de los ecosistemas marinos del mundo y de la cual depende la vida y la economía de la región.

Fotografía de cortesía

El Caribe Suroccidental aloja el tercer sistema coralino más grande del mundo, sobre el que las comunidades científicas advierten un nivel de degradación muy veloz que podría llevar a un colapso ecológico en pocos años.


Las organizaciones raizales recuerdan que los países del Caribe Suroccidental comparten una historia cultural y la misma identidad, pero también un mismo mar y un mismo futuro, ya que las catástrofes climáticas no se detienen en los límites cartográficos, como ha podido comprobarse con los desastres causados por el huracán IOTA hace apenas tres meses.


“Somos una gran familia que vive en una misma casa, que es nuestro mar, porque ahí vivimos y de él vivimos”,

Afirmó en conferencia de prensa Kent Francis, uno de los líderes de la reivindicación histórica de la identidad raizal.


“La cartografía jamás pudo separarnos, tenemos relaciones históricas familiares, lingüísticas y étnicas, también culturales y comerciales; en los cientos de años que llevamos aquí, las fronteras han cambiado pero eso no pudo cambiar lo que somos, creoles, raizales, el pueblo propiamente caribeño”, sostuvo Francis.

Por lo que las organizaciones raizales solicitan a los gobiernos de Colombia y Nicaragua, en compañía de Costa Rica, Panamá, Honduras y Jamaica que, al margen de sus diferencias limítrofes y los litigios en el Tribunal de La Haya, exploren la posibilidad de una Reserva de Biósfera Transfronteriza Gran Seaflower, que triplicaría el área protegida por la UNESCO hasta hoy.


Por otro lado piden respeto a las relaciones históricas que el pueblo creole ha mantenido en la región más allá de los límites nacionales, y ponen un especial acento en la interconectividad y eco-dependencia de los hábitats caribeños, lo que obliga a los países a coordinar sus esfuerzos nacionales en una gran estrategia ambiental de región.


Comunidad científica


En noviembre de 2020 representantes de la comunidad científica firmaron y publicaron un manifiesto en el se que advierte a los gobiernos de estos seis países acerca de la gravedad de la situación actual, y la velocidad progresiva con la que se pierde biodiversidad y se avanza hacia un colapso


“En los últimos años en la comunidad científica hemos llegado a un consenso alrededor del colapso ambiental como peligro inminente en el planeta si Estados, organismos multilaterales y sociedad civil, no toman acciones urgentes para la restauración ecológica de los territorios y el redireccionamiento de las políticas ambientales de los gobiernos a nivel global”, y añadieron, “el mundo hoy reflexiona en torno a la biodiversidad como remedio para muchos de los problemas sociales y ambientales más graves como las epidemias, el hambre y el desplazamiento forzado”.


Manifestaron que con la ciencia como principal aliada, los Estados del Caribe Suroccidental deben ponerse a disposición de un gran pacto ambiental para recuperar, restaurar y conservar la riqueza ecológica que, más allá de su potencia paisajística, representa el sustento económico de cerca de 7 millones de personas en estos seis países”.