Pediatría para el corazón de la Guajira

Dentro de las actividades realizan ferias de atención a la salud de la infancia indígena.

En 2014 decidí regresar a mi tierra, necesitaba ser maestra en el lugar que me vio nacer. A mí  me dejaron el ombligo sembrado en el Obelisco de Uribia, ahí tenía que regresar. Dijo cargada de emoción Diana Juriel, quien desde hace 10 años es docente del programa Pisotón. Juriel no es docente de profesión, es una pediatra egresada de la Universidad del Norte, pero encontró su realización como persona en la educación de los niños y jóvenes de su natal Uribia. "Soy de la guajira, una ciudad hermosa, llena de contrastes, riqueza de recursos naturales, pero también riquezas de ingobernabilidad", comentó la mujer. Diana dijo que desde que decidió ir a trabajar a la Guajira nada ha sido fácil, sin embargo, hay algo que la motiva a diario, el ingenio con el que la infancia cautiva y enamora, ese sentimiento la ayuda a levantarse cada día y enfrentar cada reto nuevo, "me ayuda a mirar a los ojos a cada niño y eso es lo que ellos necesitan, que los mires a los ojos y los hagas sentir que no están solos". "Desde el rol que represento como médico, quiero dejar esta frase: la salud no se hace en la universidad, ni en los hospitales. Se hace en las calles, mirando a los niños, escuchandolos y ayudándolos. Solo cuando somos participes de la educación de los niños debemos aprender a entenderlos y a satidcafer sus necesidades. Trabajamos en un escenario famoso, donde la exclusion y la desigualdad se respiran, pero la infancia indigena vive desde la resiliencia, basada en sus costumbres y tradiciones" agregó la educadora. Finalmente, Diana Juriel, explicó que ella y su equupo de trabajo vienen trabajando con una sola finalidad, hacer que la infancia indígena pase de ser invisible a invencible. "Muchas veces nos han llamado raros por pensar diferente, consideramos que la Guajira es un escenario de estudio complejo, en el que se debe integrar, exaltando la riqueza cultural".