La barranquillera que ha logrado que niños y jóvenes se apasionen por la robótica



 Betsy Villa trabajando con sus robots. |Suministrada.

Entre niños, sensores, motores, circuitos, programas y tornillos que terminan dando vida a robots; así transcurren los días de Betsy Villa Brochero, una ingeniera mecatrónica que gracias a su emprendimiento Robótica del Caribe, ha logrado que niños desde los 5 años y jóvenes hasta los 15, se apasionen tanto como ella, del mundo de la robótica.

Es disciplinada y rigurosa con cada una de las cosas que se propone y es por ello que a sus 25 años ha logrado finalizar su carrera, aprender idiomas, viajar a Alemania y ahora enseñar acerca de robots a niños y jóvenes.

No ha sido fácil, pero asegura que ha valido la pena. Recuerda que todo comenzó durante los últimos años cursando el bachillerato, cuando se decidió a estudiar una ingeniería, que estaba segura sería la de sistemas debido a su fascinación por la programación, pero su papá le propuso la Ingeniería Mecatrónica “Betsy esta es la carrera del futuro” recuerda.

“Yo quería estudiar Ingeniería de Sistemas porque siempre me ha gustado la programación, pero mi papá averiguando descubrió que existía la carrera de Ingeniería Mecatrónica que tiene un poco de mecánica, electrónica y de sistemas. Mi papá es arquitecto y siempre ha anhelado que trabaje con él en el diseño de casas inteligentes, aportando yo la programación y así me entusiasmé” afirma Betsy al evocar como inició esta aventura de la que no se arrepiente.

El aprendizaje que hoy aplica con los niños y jóvenes que hacen parte de Robótica del Caribe, se lo debe a la formación y experiencias de cinco años en una carrera de 10 semestres en la que comenzaron 50 personas. Al final sólo se graduaron alrededor de 11, entre esas las dos únicas mujeres que ingresaron: Betsy y su mejor amiga, quienes demostraron que ese mundo de robots, programación e interfaces, no es sólo para los hombres.

Su emprendimiento surgió en un encuentro de colegas cercanos egresados de su promoción. “Estábamos hablando de ideas de negocio y qué hacer, entonces cada uno propuso cosas que tenía en mente, yo dije que quería enseñar robótica a los niños y de una les gustó mi idea que hoy es una realidad” explica la joven acerca del proyecto, que es poco ofertado en la ciudad.

Ella se encargó de la misión, visión, nombre, publicidad, redes sociales y del registro de su emprendimiento ante la Cámara de Comercio. Invirtió dinero junto con sus amigos y el apoyo de su familia, para traer ocho robots directamente desde Estados Unidos donde tiene unos familiares que también la ayudaron. Así empezó a dictar vacacionales de dos horas durante una semana y clases cada sábado con el mismo tiempo en la tarde, para aquellos interesados en seguir continuando el proceso de formación.

Comenzó en junio del año pasado y en diciembre realizó el segundo vacacional. De agosto a noviembre realizó el primer ciclo de cursos los sábados y ha sido tal la acogida de padres de padres de familia y de los propios niños, que actualmente está entregada de lleno a la convocatoria para iniciar el segundo proceso de formación que comenzará el próximo tres de marzo.

“El vacacional es una introducción a la robótica donde se le enseñan a los niños qué es un robot, sus partes y funcionalidad. El curso en cambio es más avanzado y los estudiantes aprenden cosas como la superación de obstáculos de los robots”, explica Villa acerca de la formación que imparte junto con dos instructores más.


 La joven ingeniera durante el vacacional con niños. 

Se las ingenia buscando las metodologías más prácticas y atractivas para pequeños que no tienen ni idea qué es un sensor o un circuito. Su formación pedagógica como Normalista, ha sido un plus que le ha brindado herramientas no sólo para su emprendimiento sino también para su segundo trabajo. Es profesora de informática de una escuela y aunque recién empezó este mes, tiene muchas ganas de enseñarle acerca de programación y robótica a sus nuevos estudiantes.

En los vacacionales y durante las clases, se ayuda de programas que le permiten trabajar desde tabletas, computadores o celulares, teniendo en cuenta las ventajas digitales que ofrece el mercado hoy en día.


Instructora trabajando con robots en pistas.

Hoy ve en esos niños y jóvenes el mismo entusiasmo que despertó en ella el diseño, preparación y creación de sus primeros robots cuando estaba en 4 y 5 semestre de la universidad. Si bien en su carrera estaba en juego la materia, aquí es diferente ya que busca que los niños se diviertan mientras aprenden acerca de robótica.

Betsy Villa también espera que así como en la universidad llegó a ganar concursos entre sus colegas y a nivel regional, gracias a la creación de robots en los que trabajó programando, desea con sus estudiantes de Robótica del Caribe, participar en la próxima competencia más importante de este rango, que se realizará en Bogotá en el mes de abril.

Su perseverancia la ha llevado a otros países

Esta Ingeniera mecatrónica siempre ha tenido claro lo que quiere. Por eso durante el colegio aprendió inglés y posteriormente cuando ingresó a la universidad se propuso aprender un tercer idioma y lo logró.

“Quería estudiar francés pero cuando entré a la universidad estuve averiguando y descubrí que las grandes multinacionales de mecatrónica estaban en Alemania y entonces me decidí por aprender ese idioma”.

Tenía claro que no sería en vano y durante su formación universitaria estuvo siempre tras la búsqueda de becas que le permitieran viajar a ese país. Aunque pasó las pruebas de idioma en varias ocasiones al aplicar a becas individuales y de voluntariados, éstas no fueron aceptadas. Sin embargo, no se dio por vencida y durante un año se preparó junto con un grupo de jóvenes de su carrera, para acceder a una beca grupal de investigación pagada por el Gobierno alemán, con el fin de conocer las experiencias de mecatrónica en universidades de ese país.

“Investigué y encontré una beca grupal, en octavo semestre la propuse en el programa ante la directora y la gestora de internacionalización y me dieron el visto bueno para la convocatoria y preparación”

Junto con la profesora Estefany Berrio inició una convocatoria en el programa para los interesados que debían cumplir requisitos como saber inglés, tener buen promedio, estar en determinados semestres y haber adelantado proyectos de investigación. Así lograron conformar un grupo que se reunía cada martes durante dos horas para realizar presentaciones en inglés relacionadas con la cultura alemana, un requisito para aplicar a la beca.

El último semestre de su carrera, finalmente Betsy y sus compañeros lograron su propósito. Se ganaron la beca y viajaron durante 12 días por 10 ciudades de Alemania, donde intercambiaron experiencias, conocieron el Centro de Nanotecnología más importante de ese país y además tuvieron la oportunidad de asistir a destacados eventos como la Feria de Automatización Motek con la presencia de las marcas más destacadas de la industria mecatrónica.


 Betsy Villa y sus 10 compañeros becados, durante la Feria de Automatización Motek en Alemania.

“No fue fácil, comenzaron muchos en la convocatoria y al final viajamos 11 estudiantes y la profesora con los tiquetes pagos por la Universidad Autónoma del Caribe”

De ese viaje recuerda que debió enviar al menos 100 correos a universidades alemanas para poder tener una invitación oficial de éstas y cumplir con ese requisito de la beca. Al final valió la pena porque fueron más de 10 universidades las que conocieron. También trae a colación el haber compartido una presentación en inglés acerca de robótica, frente a personajes con posgrados y doctorados, lo que significó mucho para ella y sus compañeros que apenas iban a graduarse.

Ese viaje y haber diseñado un software para el mejoramiento de la calidad de las hojas de tabaco en Coltabaco, empresa donde hizo sus prácticas, fueron tal vez los mayores logros de su carrera. Pero no han sido los únicos, al culminar su carrera en el 2015 se fue a Panamá a buscar trabajo y lo consiguió a las dos semanas de haber llegado sin conocer mucho. Estuvo como docente de matemáticas en una escuela y a los meses, la llamaron desde la Academia Internacional Árabe-Panameña, una escuela privada trilingüe donde la escogieron para ser la docente encargada de la materia de Robótica y programación que por primera vez se dictaba en esa escuela.

“Fue todo un reto porque las clases eran en inglés, como se daba por primera vez, entonces debí crear todo el plan y además, le enseñaba a niños de primaria”

Ese fue tal vez el momento con el cual hizo conexión entre la pedagogía, la robótica y los niños y desde entonces se propuso tener su proyecto al regresar a Colombia. Siete meses después volvió y lo cumplió, como todo lo que se propone. Hoy solo espera seguir motivando a más niños del Caribe colombiano para que aprendan y descubran acerca del mundo de la mecatrónica y la robótica.

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