“Hay futuro si hay verdad” paso a paso del Informe Final presentado en Barranquilla

REGIÓN CARIBE ORG acompañó a la Comisión a exponer los hallazgos y recomendaciones obtenidos en la investigación que duró tres años y siete meses

Dúo musical que abrió el Informe Final. Foto: Angélica Noguera

Un silencio ensordecedor invadió el auditorio. Nadie hablaba, todos veían a los lados mientras leían por retazos los mensajes que ‘más o menos’ podían alcanzar a verse debajo de la tarima. “Hay futuro si hay verdad”, alcancé a leer yo mientras buscaba asiento en medio del gran recinto teatral de la Universidad del Atlántico.

Todo estaba perfectamente pulcro y arreglado, las luces tenues estaban perfectas y el telón largo y rojo permanecía cerrado. De repente, dos personas salieron por el costado del escenario; un hombre y una mujer. Él, con una guitarra se sentó en una pequeña silla amarilla, mientras que ella, se quedó de pie frente a un micrófono puesto casi que perfectamente a la altura de su boca, dando la espalda al telón que aún permanecía cerrado y debajo del reflector que por momentos encandilaba su rostro.

Luego de eso el silencio acabó. El primer sonido salió de la guitarra; el hombre, con los ojos cerrados como si de algo sumamente importante se tratara, dio el primer roce al instrumento musical. Las personas comenzaron a prestar atención, la expectativa estaba a flor de piel. Seguido de eso, salió una voz de mujer, tan dulce como ella.

La primera canción no la recuerdo bien. Me distraje viendo la forma casi artística en la que la pareja interpretaba sus melodías. Sin embargo, la segunda canción sí que la recuerdo, pues, fue esta la que tocó por primera vez “las fibras” de las personas que estábamos en el público, especialmente las de las víctimas del conflicto armado que estaban allí; nuevamente enfrentando aquellos recuerdos de la realidad que desafortunadamente tuvieron que vivir.

“Herida y muerta amor, todos estamos hechos, así como la música, de sonido y silencio, de mentira y verdad. Así como los años, de lágrima y sonrisa, el lenguaje eterno”, decía una de las estrofas de aquella melodía que con atención todo el mundo escuchaba.

Luego de cuatro o cinco canciones, que no duraron en total más de quince minutos, los aplausos fueron el próximo sonido en percibirse, todos aplaudían a aquel dúo que abrió ‘con broche de oro’ el evento en donde la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición presentaría el Informe Final con los hallazgos encontrados en la investigación que hicieron del conflicto armado que por tanto tiempo ha azotado al país.

Primer conversatorio

Cuando el escenario quedó nuevamente vacío, la vocera del evento subió; dio las gracias a los intérpretes musicales, explicó la agenda del evento y dio la bienvenida a las dos personas que llevarían el hilo conductor del evento: las comisionadas Marta Ruíz y Alejandra Miller. El telón por fin se abrió y allí estaban ellas sentadas en una especie de ‘sala’ que armaron especialmente para que las dos mujeres pudiesen sentarse y comenzar con el conversatorio en donde se explicó por fin el Informe Final.

En el escenario estuvieron otras personas que por momentos tomaban la vocería, entre esas Audes Jiménez, quien es la coordinadora de la Red de Mujeres del Caribe y fue quien dio las gracias a las víctimas por estar allí y al resto de organizaciones que estaban presentes en el evento.

“Los saludamos y no solo por estar hoy aquí sino por habernos acompañado durante estos tres años y siete meses a la Comisión de Esclarecimiento para la Verdad en el cumplimiento de su misión. Damos las gracias a todos los procesos de víctimas, a las víctimas, sobrevivientes, quienes estuvieron atentos de que se pudiera avanzar en lo que fue su querer”, expresó Jiménez.

Luego de dar las gracias a todas las personas, la coordinadora de la Red de Mujeres del Caribe dio la bienvenida a Gabriel Acuña, padre de un joven que fue asesinado en medio de una manifestación precisamente allí mismo, en la Universidad del Atlántico en el año 1999.

Cuando Acuña tomó la palabra, el silencio volvió. Por momentos el micrófono fallaba y solo se escuchaba a lo lejos la voz entrecortada de aquel padre que, aunque han pasado muchos años desde el suceso de su hijo, su expresión denota que el dolor no se ha ido.

Cuando el micrófono por fin lo reemplazaron por otro que no fallaba, el hombre pudo expresar lo que quería decir. Habló de la nostalgia de remover el pasado, pero de lo necesario que es reflexionar en él para avanzar.

“Perdonar no arregla las cosas, no cambia el pasado, pero si cambia el futuro. Por eso nuestros hijos, en especial los míos, nos dijeron que hasta cuándo vamos a estar soportando que no se vea salida. Y fue ahí cuando nos mandaron el mensaje de que lo mejor es soltar”, dijo el padre de familia.

“Soltar muchas veces no es fácil, sobre todo cuando es alguien que hemos tenido toda la vida amarrado al corazón. No necesariamente tiene que ser algo malo, sino cosas que fueron buenas, pero en su tiempo y hoy constituyen el pasado. Dios para quienes lo aceptamos, todo lo hace nuevo, pero depende de nosotros dar el primer paso para avanzar, quitar el ancla del pasado y avanzar hacia adelante”, agregó.


Imagenes de algunas víctimas del conflicto armado. Foto: Angélica Noguera

Esta intervención sin lugar a duda conmovió a los asistentes quienes, de vez en cuando, murmuraban entre dientes reconociendo la valentía del hombre por estar allí, enfrentando aún aquel día del 99.

Posteriormente inició el conversatorio.

Desde la narrativa histórica

Yesenia Pérez, de la Defensoría del Pueblo, fue la moderadora del primer conversatorio que duró aproximadamente 40 minutos. En esos minutos hubo espacio para la exposición de las dos comisionadas y una ronda de preguntas y respuestas.

La primera en tomar la palabra fue la comisionada Marta Ruíz, quien en el inicio de su discurso su primera afirmación fue que los casi cuatro años que estuvo en el proyecto de investigación le dieron una “dimensión mucho más aterradora” de lo que fue y sigue siendo el conflicto armado en Colombia. Luego de eso, comenzó la contestación de las preguntas que iba haciendo la moderadora, casi todas acerca de la narrativa histórica del conflicto. Específicamente, la primera fue si el conflicto armado se vivió en todo el territorio nacional o solo en zonas rurales.

“No hubo territorios donde el conflicto no llegará, a veces tenemos la idea de que el conflicto ocurre en los márgenes, pero no, el conflicto ocurrió también en las ciudades, en el Centro. De hecho, en nuestro Volumen Territorial hay historias regionales y hay una sobre lo urbano, sobre la dimensión de la guerra urbana y allí están las universidades. Quiero señalar que no hubo población en Colombia que estuviera al margen. El 20% de los colombianos sufrieron directamente la guerra, de todas las clases sociales, de todas las regiones, pero con impactos diferentes. Los más vulnerables sufrieron más”, contestó Ruíz.

Por su parte, Alejandra Miller en su intervención explicó que al investigar el conflicto y ver que había zonas que no estaban marcadas como territorio rojo, decidieron explorar más a ver si realmente fueron territorios exentos de la guerra, un ejemplo que dio de esto fue Amazonía, según ella, en las investigaciones no había ningún dato o historia que permitiera conocer que había pasado en esta zona del país en esos años en los que más conflicto hubo. La comisiona precisó que al ir a ese territorio a corroborar si efectivamente el conflicto no los había golpeado, fue cuando “se llevaron una sorpresa”.

“Nos quedamos aterrados cuando fuimos y hablamos con las mujeres indígenas quienes nos contaron la cantidad de aberraciones que tuvieron que vivir. Eran pueblos que estaban callados, no se conocía su historia”, dijo la comisionada Miller.

El evento siguió transcurriendo con normalidad, fueron decenas de preguntas y respuestas las que iban y venían en ese primer conversatorio que se estaba llevando a cabo.

Expresiones artísticas

Los bailes y sonidos folclóricos típicos de nuestro país hicieron parte importante del escenario.

A mitad del evento se realizó una muestra de baile de un grupo artístico de jóvenes egresados de la Universidad de Cartagena que danza al ritmo del género musical ‘bullerengue’, encabezado por Cecilia Cuesta, quien es psicóloga y trabaja con víctimas en intervenciones psicosociales y sanación a partir del arte.

“Venimos a traer con el permiso de la madre naturaleza que nos ombliga a todos, esta presentación con el permiso de nuestros padres y madres y todos quienes quisiéramos que estuvieran aquí y por razón del conflicto ya no están. Con la protección de nuestros ancestros venimos a traer este baile cantado y estas décimas para ustedes con amor, porque sabemos que el arte sana, que la cultura sana, creemos en ello, creemos que Colombia necesita sanar desde la raíz y la cultura hace parte de nuestras raíces”, dijo Cuesta.

El grupo interpretó varias canciones acompañadas por bailes típicos e instrumentos musicales tales como tambores, maracas y guacharacas.

Intérpretes del bullerengue. Foto: Angélica Noguera

Segundo conversatorio

En este segundo conversatorio tomó la vocería como moderador el periodista Martín Tapias, quien es el director regional de Caracol Radio y expresó también unas sentidas palabras antes de dar continuidad a la segunda parte de este evento del Informe Final.

“Me llegaron las lágrimas de Audes Jiménez cuando en una entrevista reciente me hablaba de su experiencia escuchando las víctimas en medio de esta dolorosa realidad que se vivió en nuestra región, en el país y que no se debe repetir (…) tengo todo el respeto del mundo porque han hecho en trabajo impresionante. Es el libro de historia viva más grande que tenemos en el país”, dijo Tapias.

Posteriormente el periodista les hizo a las comisionadas la primera pregunta que se trató acerca las recomendaciones que ellas dan para poder entender bien las casi 8.000 páginas que tiene el Informe Final.

Marta Ruíz fue la encargada de contestar esta pregunta, ella explicó que son 10 capítulos pero que algunos especializados en voces, es decir, hay capítulos que son por ejemplo capítulos étnicos que tienen las voces de los pueblos étnicos de todo el país.

“Nosotros hicimos estos capítulos, pero hay otra narrativa en la pagina web, nosotros lo llamamos transmedia y allí están todos los contenidos y además todo lo que pasó en estos tres años en vídeo y algo más. Nosotros dejamos como legado un sistema de información el cual es probablemente el sistema de información sobre conflicto más grande que hay en el país. Todo lo que produjo la comisión está allí”, precisó la mujer.

Luego de esa segunda ronda de preguntas y respuestas, el alcalde de la ciudad hizo una pequeña intervención. Pese a que los estudiantes del alma máter no se mostraban muy felices con su presencia, el mandatario distrital pudo hablar para contar una anécdota de vida y pedirles a los colombianos que se atrevan a leer el Informe “sin prevenciones”.

“Hoy muchos tienen miedo y siguen aferrados al pasado, no porque hayan sido victimarios, sino porque tienen angustia (…), Les pido que podamos escuchar al que no comprende y les demos tiempo, así como lo pedimos para nosotros”, expresó el alcalde.

Para este momento ya habían pasado más de dos horas desde que inició el evento y allí comenzó una ronda de preguntas nuevamente, pero en esta ocasión por parte de la Federación de Estudiantes de la Universidad del Atlántico quienes quisieron alzar su voz para "pedir justicia por todos los jóvenes uniatlanticenses que han perdido la vida a manos del conflicto armado". La siguiente pregunta la realizó María Cedeño, proveniente del Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

Las comisionadas contestaron las preguntas y allí terminó el conversatorio.

Armas entregadas por Afusodo. Foto: Angélica Noguera

Ritual de luz y de palabra

Lo último que se hizo para finalizar el evento fue un ritual en donde se entregaron distintas velas a aquellas personas que se encontraban allí y que de una u otra forma han hecho parte del proceso con la Comisión de la Verdad. Fueron encendidas esas velas y al dárselas a cada persona iban acompañadas de una expresión de agradecimiento.

A las comisionadas se les entregaron unos obsequios y al lugar llegó una mujer quien, con inciensos, realizó una especie de limpieza con el objetivo de que la luz y la esperanza lleguen al corazón de aquellos sobrevivientes al conflicto armado que aún deben lidiar con los ‘demonios’ del pasado.

A las afueras del auditorio donde se celebró el evento había fotos y mensajes de los fallecidos, así como distintas pancartas de organizaciones que ya entregaron las armas y que ahora hacen parte del proceso de paz. Asimismo, en el sitio podíamos encontrar obras de arte que fueron hechas en alusión al conflicto y muñecos de tamaño real hechos con cartón en donde se veían los rostros de dos jóvenes que fueron asesinados por militares del Ejército Colombiano.

“6.402 falsos positivos y asesinatos de civiles entre el 2002 y el 2008. ¿Quién dio la orden?”, decía una de las imágenes que posaba a las afueras del recinto teatral.

Pancarta afuera del recinto. Foto: Angélica Noguera