ENTREVISTA | El primer aniversario de "City Lover" en la voz de su creador

El proyecto “City Lover” cumplirá este domingo su primer año de estar recorriendo Barranquilla. Johnny Insignares, su creador, nos habla de las primeras caminatas, las claves de su éxito y sobre sus personajes e historias favoritas de la ciudad.


El "Mono" y un grupo de caminantes en un recorrido del City Lover por El Prado. Fotos: Johnny.

El interés de Johnny Insignares por la cultura e historia de Barranquilla nació en 1998, cuando una profesora de Español, en noveno grado de bachillerato, lo mandó a leer Barranquilla… De cabo a rabo, de Alfredo de la Espriella. Ese año creó para sus compañeros del Colegio San José una ruta por los lugares históricos de la ciudad. Seguramente no lo vio entonces, pero ese invento era el germen del proyecto de exploración ciudadana que fundaría 23 años después y que llamaría “City Lover”.


La primera caminata de City Lover se realizó el 23 de enero del año pasado. El "Mono", como lo apodan, en ese entonces recorrió su barrio favorito: El Prado. A esa ruta fueron añadiéndose otras, como la del Centro, la del río Magdalena, la del ArtDéco en el Líbano y algunas más. Tampoco lo sospechaba al principio, pero en un par de días Johnny cumplirá su primer aniversario caminando en combo por las calles de Barranquilla y narrando sus historias con este proyecto.



REGIÓN CARIBE ORG: Hoy, un año después, ¿cómo recuerdas los inicios de City Lover?

JOHNNY INSIGNARES: La idea nace en pandemia. En la época del encierro, tenía 30 minutos para sacar a pasear a “Patacón”, que es mi perro. Como yo vivo en Bellavista, al lado de El Prado, empecé a trazar rutas. Me iba con Patacón, una cámara y tomaba fotos de las fachadas de las casas patrimoniales. Montaba las fotos en las historias destacadas de Instagram y la gente me empezó a decir: “Hey, qué bacano. Esto no lo conocía”. Ahí me dije que sería un plan bacano que la gente caminara conmigo por un barrio que me gusta y que tomaran fotos para sus redes. De esa manera, el sábado 23 de enero de 2021 saqué las primeras caminatas, que fueron por la avenida Colombia, a las 8 de la mañana y a las 4 de la tarde. Éramos un grupo de 8 personas. A la gente le encantó el proyecto y de 8 pasamos a 12, de 12 a 20, de 20 a 25 y, por ejemplo, el año pasado, en la ruta de Fantasmas, llegamos hasta 60 personas en calle, caminando los sectores.

RC: Cuéntanos cómo fue esa primera excursión.

JI: A mí me encantó. Realmente no sabía que iba a tener tanta receptividad. En pandemia me quedé sin muchos trabajos y City Lover surgió como una opción para obtener ingresos haciendo algo que me gustaba. Recuerdo con mucho cariño la primera caminata porque cuando monté la publicidad todo el mundo quiso participar y se llenaron los cupos en un momentico. Comencé, como te decía, por la avenida Colombia, que hoy es la 53. Arrancamos desde la Casa Funeraria. Recuerdo que había dos porteros que no nos dejaban entrar y terminamos en la cuadra de Bellas Artes. Estaba un poco nervioso, porque no dominaba el tema como ahora. Yo estoy leyendo sobre la historia de Barranquilla desde el 98, pero a partir del inicio del proyecto empecé a concentrarme en conocer datos curiosos de toda la zona para poder relatarlos en la ruta. Siempre he dicho que City Lover no es una caminata turística ni histórica ni arquitectónica. Me gusta verlo así: yo soy el anfitrión de un barrio que me gusta y comparto anécdotas y hago que la gente conozca a otra gente para crear, así, un plan diferente en la ciudad.


RC: ¿Llevas la cuenta de los recorridos que has hecho? JI: Uf, imagínate tú. Hay que contar desde el 23 de enero de 2021 hasta la fecha, todos los jueves, viernes, sábados y domingos, exceptuando abril, porque recuerdo que nos encerraron (risas). En todo caso, han sido bastantes caminatas y, en cuanto al número de personas, calculo que han sido como 20 en promedio por cada recorrido. Eso es full gente, si la sumas.*


Casa Funeraria de El Prado en la noche.

RC: ¿A qué le atribuyes el éxito de City Lover?

JI: Siempre he dicho que no basta con caminar una ciudad; es necesario conocerla. Eso genera arraigo, conexión y nostalgia. Esa es la clave. Es lo que trato de hacer con City Lover; por eso hay personas que van a todas las caminatas y las recomiendan. Incluso ha habido gente de otras ciudades que ha venido específicamente a conocer el City Lover.

RC: En términos de documentación, ¿cómo te preparas para cada ruta?

JI: La gente me pregunta que por qué sé tanto de Barranquilla, ya que no soy historiador sino comunicador social. Pero, desde el 98, cuando me mandaron a leer en colegio un libro llamado Barranquilla... De cabo a rabo, de Alfredo de la Espriella, me convertí en un fanático de la historia de la ciudad. Hasta la fecha, he reunido una biblioteca personal de cultura popular, de historia, de urbanismo y de diseño de Barranquilla y del Caribe. Libro de Barranquilla que sale es libro que compro y que leo. También ha sido importante la obra de Diana Meyer, que hoy en día ya es amiga y que me ha ayudado mucho en el proyecto. Ella sacó un libro con Enrique Yidi: Barrio El Prado, un viaje hacia el pasado. De ahí sale mucha de la información de las caminatas.


RC: De todas las historias y anécdotas que has conocido a raíz de City Lover, ¿cuál es la que más te ha sorprendido?

JI: Hay una que me encanta. En el Mix del Prado, cuento la historia de una casa donde vivió una señora llamada Cecilia, que fue reina del Carnaval. Su papá era dueño de un importante laboratorio. Tenía tanto dinero el señor, que le regaló un avión a su hija y, de ese modo, Cecilia se convierte en la primera mujer menor de edad en viajar sola en un avión, en un trayecto Barranquilla-Bogotá.


RC: En tu papel de guía, ¿has escuchado historias que no conocías de boca de los caminantes? ¿Aprendes de ellos, así como ellos aprenden de ti?

JI: Claro. Siempre digo que este es un ejercicio de memoria colectiva: entre todos la construimos. Muchas personas comparten historias que terminan siendo parte del libreto de City Lover. Una vez un señor nos contó en una caminata que a Álvaro Cepeda Samudio lo habían velado en la casa donde hoy está el CRA. “Yo vine al velorio”, me dijo. Yo contaba que Álvaro había vivido allí con Tita, pero no sabía que también lo habían velado en esa casa. De hecho, unas amigas que estaban produciendo un trabajo audiovisual sobre Cepeda, al oír ese dato, empezaron a investigar y, en efecto, se toparon con la primera página del Diario del Caribe, donde estaba la foto con el gentío sacando el féretro de la casa.


RC: ¿Cuál es el perfil de los que te acompañan en las caminatas? ¿Qué hay de los extranjeros?

JI: Para mí, el producto del City Lover está perfilado para el local, porque es un ejercicio de hacer ciudadanía. A mí me ha dado un poco de temor cuando llegan extranjeros porque quizá no entiendan los contextos del barrio, la historia, los personajes, las referencias. La mayoría de los que van son de Barranquilla o han vivido aquí, pero también va mucho extranjero y gente de todas las edades: desde viejos hasta niños. Va todo el mundo.


RC: Sé que hace poco organizaste una caminata-protesta a favor del edificio del Codeba. ¿Cómo se articulan en City Lover esos dos propósitos: la exploración y la protesta?

JI: Yo estuve viendo la problemática que existe con este inmueble patrimonial, que desde hace años está a la espera de una supuesta restauración. Los edificios que están en desuso, como este, sufren este tipo de olvidos y terminan incendiados o cayéndose. Es una historia que se repite y se repite. Creo que la labor de City Lover es visibilizar eso. A las 20 personas que salen a caminar conmigo les digo que ellos son viralizadores de la historia de la ciudad. En este caso sentí la responsabilidad de convocar a una ruta abierta y libre, en compañía del presidente de la junta de exalumnos y algunas comitivas que han estado detrás de la situación. La idea es que la gente vaya al Codeba, miremos su estado actual, tomemos fotografías y nos convirtamos en reporteros. Estamos viviendo otros tiempos en Barranquilla. Las nuevas generaciones se están preocupando mucho por la preservación de la historia ciudadana.


Fachada del edificio del Codeba.

RC: De todos los recorridos, ¿cuál es tu favorito?

JI: El Prado. Me gusta el plancito de recorrer el barrio de noche, pero también me gusta un Centro en las mañanas de domingo.


RC: ¿Y cuál es el favorito de la gente?

JI: Uf. Los Fantasmas de El Prado. Lo hicimos en octubre. Eso fue una locura. Había, como te dije, caminatas de 50 o 60 personas. A mí lo paranormal me gusta mucho. Fue genial porque incluso asistió gente que vive en las casas y entonces lo confirmaban: “Hey, aquí salen fantasmas”. Mi plan es sacar este año una publicación que se llame “Los fantasmas de El Prado”, donde recopilaré todos los testimonios e historias al respecto. Yo creo que hay varias formas de conocer la ciudad. Conocerla a partir de lo paranormal es una de ellas.


RC: ¿Con cuál personaje de la historia barranquillera te habría gustado caminar por la ciudad?

JI: (Risas). Me habría encantado con Luis Gutiérrez de la Hoz, que construyó alrededor de 200 espacios que hoy son históricos en la ciudad. Cuando tú hablas de la construcción de Barranquilla, mencionas a Parrish, que era de Estados Unidos, o a Leslie Arbouin, que era jamaiquino. Sin embargo, Luis Gutiérrez era un man de aquí e hizo muchas construcciones en El Prado y el Centro. Otro personaje es Manuel Carrerá, ese cubano al que le dicen el padre del art déco en Barranquilla. Tenía 22 años cuando construyó el Edificio Scadta.


RC: ¿Y con quién te habría gustado sentarte a tomar algo mientras hablan de Barranquilla?

JI: Todavía está vivo, pero no lúcido: Alfredo de la Espriella. De él he tomado todo este amor por la ciudad. Tengo una foto con Alfredo, del 98, cuando me firmó el libro, pero lastimosamente nunca pude tratar con él. Sería delicioso escuchar de su boca todas esas historias de la vieja Barranquilla.

RC: ¿Qué lugar elegirías para ese encuentro?

JI: Uno que ya no existe: la azotea del Edificio Palma, que fue derribado en el 55. Ese sería el lugar perfecto para hablar de Barranquilla.


RC: Por último, ¿qué libro le recomendarías a una persona, sea barranquillera o no, que quiera conocer la historia de la ciudad?

JI: Difícil, porque hoy en día hay muchas publicaciones interesantes. Pero creo que le recomendaría, precisamente, Historia de Barranquilla, de Jorge Villalón. Sería un buen camino para conocer el pasado de la ciudad. Siento que la falencia del barranquillero está en creer que la ciudad no tiene un pasado, pero ahí están los indígenas, los inmigrantes, la gran finca de San Nicolás. Hay muchas historias que uno desconoce y que son, de verdad, apasionantes.



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* Tomando como base una frecuencia estimada de 4 caminatas semanales (con la excepción de las 4 semanas de abril), el próximo 23 de enero City Lover habrá realizado 188 caminatas desde su creación. Si, además, calculamos que en cada caminata hubo unos 20 participantes, imaginando que siempre asistieran personas distintas, entonces hablaríamos de 3.760 caminantes en el transcurso de ese año.