El dragoneante Fernández siembra semillas de libertad en La Modelo

El funcionario del Inpec impulsa el talento de las personas privadas de la libertad para que retornen a la sociedad con un nuevo proyecto de vida.

El dragoneante Carlos Alberto Fernández con Darwin Pérez y José Fernando Velásquez


Por: Aldira Chamorro Ojeda


A sus 32 años, y con una trayectoria de 8 años 6 meses como guardián del Inpec, el dragoneante Carlos Alberto Fernández ha encontrado tierra fértil en el establecimiento carcelario La Modelo. Allí, siembra semillas de libertad a través de la música, en los internos que tienen la disposición de construir un nuevo estilo de vida.


Desde pequeño, la música hizo parte de su entorno familiar por influencia del hermano mayor, por ello, cuando inició sus funciones en el 2011, en la cárcel La Picota de Bogotá, no dudó en presentar su iniciativa para fortalecer los procesos de resocialización mediante este componente de la cultura y el arte. Sin embargo, las primeras respuestas que recibió fue que la prioridad era ejercer el trabajo de seguridad.


Llegó en el 2012 a prestar sus servicios en La Modelo. En el 2015 lo designaron cónsul de Derechos Humanos y le correspondió trabajar de la mano con la Defensoría del Pueblo, oportunidad que aprovechó para llevar a los reclusos, espacios de recreación con humoristas y conciertos musicales.


En el 2017 obtuvo el apoyo que tanto esperó y le permitieron implementar su estrategia en el marco de los programas de resocialización del Inpec. Exalta, de manera especial, el respaldo permanente de un profesional de la medicina que en estos momentos se encuentra en detención domiciliaria.


Armonías de Libertad


La convocatoria no fue fácil porque no todos los reclusos están dispuestos a tener visibilidad y otros, aunque con todas las ganas, no cuentan con las habilidades musicales. Inició de cero, llevó sus instrumentos personales y comenzó a darle vida a la orquesta “Armonías de Libertad”.


Este emprendimiento musical está integrado por ocho internos de La Modelo, quienes interpretan variedad de ritmos como ranchera, merengue, salsa y vallenato.


“He descubierto que tras las rejas hay una cantidad de talento que es importante apoyar para ayudarlos a que, cuando regresen a la sociedad, fortalezcan sus potenciales y habilidades”, dijo Fernández.

El dragoneante explica que la conformación de la orquesta es rotativa porque unos son trasladados y otros quedan en libertad. A la fecha, por este proceso musical han pasado 30 muchachos. Los que no tienen las habilidades musicales y les sobra el interés, son direccionados a las clases con profesores de la Escuela Distrital de Arte, que brindan este respaldo en el establecimiento carcelario.


Los resultados de este proceso de resocialización se pudieron observar durante el Concurso de Música y Teatro del Inpec – Regional Norte, en el que la orquesta Armonías de Libertad ocupó el segundo lugar y recibió como premio un piano, con el que seguirán fortaleciendo su actividad musical.

De igual forma, Darwin Pérez y José Fernández, exintegrantes de esta orquesta, tuvieron a su cargo el show central de la clausura del concurso.


Darwin y el ‘Zurdo, la excelencia’


Presentación de Darwin Pérez en la clausura del Concurso de Música y Teatro Inpec-Regional Norte


Hace 45 días, Darwin Pérez regresó al seno de su familia con un nuevo proyecto de vida. Es compositor y cantante, la cárcel lo acercó a Dios y lo inspiró a componer el tema Esperanza”.


“La música fue fundamental para sobrellevar el tiempo en la cárcel, nos liberaba, nos hacía sentir libres, era como si estuviéramos en la calle, en un concierto”, expresó Darwin.


Presentación del "Zurdo, la excelencia" en la clausura del Concurso de Música y Teatro Inpec-Regonal Norte.


José Fernando Velásquez Padilla recuperó su libertad hace 15 días. Su nombre artístico es “Zurdo, la excelencia”, lleva 6 años haciendo música urbana, tiene 15 canciones grabadas y un álbum musical denominado “La Seriedad”.


“Yo era un muchacho travieso y la cárcel me cambió la vida, me cambió la mente porque delinquir no paga", manifestó el Zurdo.

Aconsejo a los jóvenes que ocupen su mente, que todo ser humano tienen su talento y es importante que lo encuentren para avanzar. "A todas las personas privadas de la libertad, ánimo que allí no se acaba la vida, tarde o temprano salimos y la idea es hacerlo con una mente nueva”, expresó.


Ahora, estos dos artistas proyectan fusionar sus talentos y confían que Dios ponga en su camino a muchos dragoneantes Fernández para que su nuevo propósito de vida tenga muchas oportunidades.


Orgullo y satisfacción


Con la sencillez y sensibilidad que lo caracteriza, el dragoneante Carlos Alberto Fernández expresa el gran orgullo y satisfacción que lo embarga cuando observa que sus semillas cayeron en tierra fértil y están dando excelentes frutos.


Este cartagenero, casado, con un hijo de dos años y amante del béisbol, dedica estos logros a su padre, Víctor Manuel Fernández, quien por 25 años fue guardián del Inpec pero la vida no le alcanzó para ver a su hijo uniformado y haciendo un extraordinario trabajo social con las personas privadas de la libertad.

© 2019 por Stella Marketing