El civismo también se fue de fiesta




Autor: Andrea Hasselbrinck


Mucho se habló de la sexta edición del concierto de Nuestra Raza Latina, su nómina de artistas y la alegría que se vivió:


El que se suponía era un espacio para resaltar a través de la música todo lo que nos identifica en lo local, latino y continental, incluyendo a los artistas, terminó siendo también una muestra más de la falta de civismo y cultura ciudadana que se tiene.


A la mañana siguiente se podía ver como la vida de las mascotas peligraba con cada pisada que daban en la arena por los vidrios rotos, las latas de cerveza, los empaques de comida y lo que probablemente era vomito o comida en muy mal estado.


Unos héroes se vislumbraban al fondo de las carpas, ignorados por muchos, los 'Escobitas' de la Triple A hacían su mayor esfuerzo por limpiar lo que un mar de gente dejó cuando llegaron a la arena, el dilema es que solo eran como 8, entonces cubrir el área del concierto y los sitios cercanos donde los asistentes dejaron su “marca” iba a tardar bastante.


La mayoría de los porteños preferían evitar pasar por la playa debido a la suciedad y a aquellos que quisieron seguir la fiesta hasta el amanecer, por miedo a que les fueran a causar algún daño a ellos o a sus pertenencias.


Esto no es algo nuevo o que solo pase en este concierto: el Rock al Parque, el Carnaval de Barranquilla o el de Rio, un evento deportivo como un Mundial o una copa importante, todos tienen eso en común, la gente que deja basura.


Es inconcebible que en acontecimientos del tal magnitud en los que asisten más de 10.000 personas no tengan donde echar la basura, por ejemplo, ese concierto era para que tuviera mínimo 30 tanques disponibles para depositar todos los desechos.


El promedio de consumo de licor en Nuestra Raza Latina por persona era de 4 cada uno, pues con el calor de más de 33ºC que hacía y el precio del agua casi igual al de una lata de cerveza, era de esperarse que fueran dejando las “sobras” en el suelo.


Los asistentes son responsables de esta problemática en gran parte. Muchos no piensan ni piden un espacio para botar la basura, usan la salida más fácil y solo la tiran por ahí. No existe algo llamado “conciencia medioambiental”, ni siquiera una vaga idea de preguntarle a alguien si es posible guardar los desechos en una bolsa para echarlo después en un lugar más adecuado.


Por fortuna, los 'Escobitas' y parte de los habitantes colaboraron en el proceso de limpieza de las playas, sumándole a lo anterior, muchos de los asistentes que se quedaron hasta el amanecer al ver los resultados se concientizaron demostrándolo al cooperar limpiando la playa para una próxima ocasión.


Cuidar y limpiar nuestro medio ambiente es un trabajo de todos.