Eduardo Movilla, su sangre ligada al agua


La natación hace parte de él y él hace parte de ella, es como una extraña relación en la ambos sacan triunfos, alegrías y una que otra derrota, Eduardo Movilla, el Maestro por excelencia que hoy deja no solo su legado en cientos de niños a través de su academia sino también desde el punto más alto del complejo acuático que lleva su nombre.


Su relación está firmemente estrechada por lazos que se cimentaron desde que su abuela lo llevo por primera vez a la piscina Olímpica, que a escasa cuadras de su hogar tenía lugar, tan solo con 9 años de edad y de ahí, le gustó tanto que durante ocho años lo practicó y solo después de los 16 años lo combinó simultáneamente con el waterpolo, deporte en el confiesa el reloj le favoreció, “En ese momento en la piscina Olímpica necesitaban a alguien que pudiera hacer una especie de labor social enseñando a nadar a los niños del barrio, desde ese entonces la docencia se convirtió en mi labor, mi oficio”. En el año 70 se vinculó a la universidad estudiando Administración de Empresa, Pero aun cuando se preparaba para un futuro prometedor desde la academia veía en la docencia la fuente indispensable de dinero, “Yo venía y compraba más libros de natación que los de la misma universidad, me gustaba y cuando entre como docente y entrenado en el Contry Club gané en firme la platica”.

A simple vista parece taciturno, pensativo, pero cuando habla de lo que le gusta se le ilumina el rostro, parece que en él la frase de recordar es vivir se cumple a cabalidad, traer del pasado aquello que en su momento inundo su corazón de alegrías le sienta bien, los múltiples triunfos con los innumerables deportistas que estuvieron bajo su saber “A los 19 años yo tuve un jugador en la selección Colombia, a decir verdad ya ni me acuerdo como reaccione, pero en los de más si, felicidad, de pronto no soy explosivo, ni soy de los que grito ni nada, pero si como dicen por ahí la proyección va por dentro”.


–"Ya estoy inmerso en esto y creo que no tengo chance de salirme ni tiempo para cambiar"-- aun cuando desde un principio sus padres sintieron miedo al ver a su hijo enfrentarse a metros cúbicos de agua, de ellos siempre recibió su apoyo, tanto que hoy todo esto cobra sentidos desde los lazos de sanguíneos; Sus hijas de alguna manera hacen parte del mundo de la natación, “Cristina estudio Negocios Internacionales y ahora está cuidando a sus hijos, pero su esposo se dedicó a los mismo que yo, tiene una academia y mi otra hija, Eugenia estudio Relaciones Internacionales, también tiene una hija y adicional a esto se dedicó a hacer Aquagym, ejercicios en el agua”. Su pasión por la natación lo llevó a ser el vivo ejemplo de su hermanos al incursionar cada uno de ellos a la disciplina “Yo fui el primero de todos los hermanos y fui cogiendo a todos ellos, llegaron a hacer parte de la selección Atlántico en natación o waterpolo, esa era nuestra distracción, era lo que nos quedaba cerca, la piscina Olímpica”.Es algo que inherente a él desde 1984 su academia de natación se a convertido en su pilar principal para hacer que otros amen este deporte tanto como él lo sabe, ahí cientos de niños se divierten mientras aprenden.


Su renombre en la materia y los grandes deportistas que han pasado por él son a los que le atribuye la bendición de que el complejo acuático lleve su nombre, cuando le dieron la noticia, no podía creerlo, 1, 2 y hasta 3 de periodistas lo hicieron convencerse del homenaje en vida que le hacían “Con humildad, uno tiene que ser tranquilo, no debe ser algo alborotoso porque ¡Hey me están haciendo un reconocimiento! y yo pensé que pudo ser otra persona y eso no lo pelo, ni en favor ni en contra”. Su dedicación y entrega hoy lo tiene donde siempre quiso estar, Siendo un referente para Barranquilla y el país, en la natación.


Eduado Movilla en su Academia de Natación

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