Dos de noviembre: 40 años de oficio dedicado a los difuntos

Actualizado: 3 de nov de 2018

Detrás de la conmemoración del Día de los difuntos, se conocen anualmente historias de vida como las de Olinda Rojano, una vendedora de rosas que eligió este oficio por capricho y ahora solo espera morir dedicándose a eso.

Olinda Rojano mientras atiende su punto de venta junto al cementerio Universal en Barranquilla. Alejandro Matías.


Un cielo gris y un leve sereno parecen opacar el 2 de noviembre. El panorama deja preocupados a los vendedores de flores a las afueras del cementerio Universal en pleno corazón de Barranquilla. No es un día cualquiera, es el Día de los difuntos y se espera una dinámica bastante agitada. En efecto, docenas de personas caminan, mientras algunos se acercan al puesto no°14, el de Olinda Rojano o mejor conocida como 'Oli'.


Esta mujer de 82 años, hace dos años que está ubicada en este puesto designado por la Alcaldía de Barranquilla, pero en sí tiene más de 40 años vendiendo flores a las afueras del cementerio Universal.


"Yo antes vendía allí, -explica mientras señala la entrada del cementerio- bajo al palito de matarratón". 

A pesar de su edad, se mueve de un lado a otro sin problemas y con agilidad pica el tallo de las flores para armar los paquetes. Según cuenta, comenzó a vender flores por no quedarse en la casa. En ese entonces le entró la idea y ninguno de sus familiares pudo convencerla de desistir. Sus sobrinos que trabajaban en un negocio de floristería, la ayudaron con un ramo de flores, y así empezó su historia en este campo santo.


-"Cógeme el plástico para tirárselo a las flores", le indica Olinda afanada a su hijo mayor, al caer las primeras gotas en el cementerio. A uno de sus hijos, le parece curioso que casi siempre llueve para esta fecha.

Hace como 12 días que no llovía y mire cómo amaneció hoy, no ha salido el sol. Es raro que salga el sol en un Día de los difuntos, afirma. Al comentarle que si es que el cielo también llueve a los muertos, reflexionando asiente con la cabeza yo sí creo la verdad, responde Jorge Parra, uno de los hijos de Olinda.


Hoy por ser la fecha más concurrida en el cementerio, la acompañan cuatro de sus ocho hijos. Son cuatro hombres y cuatro mujeres, una de las cuales también tiene su propio negocio junto al puesto de su mamá.

Video: Alejandro Matías | Entrevista: Kiara Severiche


Poco a poco se van acercando sus fieles clientes, que desde hace más de una década la visitan en su negocio para llevarles ofrendas florales a sus familiares. Olinda vende flores artificiales y naturales, que van desde $4.000 en adelante.


"Antes esto era más concurrido, pero siempre viene la gente a visitar a sus difuntos, le trae recuerdos buenos. Yo todavía no he podido visitar a mi esposo" confiesa esta mujer que hace 14 años quedó viuda, pero que sabe que vive acompañada de la presencia de su pareja, quien yace en un nicho del cementerio Universal, el mismo en el que estando en vida también fue el escenario de trabajo junto con Olinda Rojano De Parra.

Para esta ocasión ha invertido un millón de pesos en la mercancía, de la cual espera obtener una ganancia de al menos $500.000 pesos. Todo depende de cómo se comporte el clima durante el día.


¿Qué significa esta fecha?


La muerte tiene un significado muy profundo para los colombianos, explica el teólogo Neptali Díaz, quien agrega que en nuestro país la memoria de los seres queridos siempre evoca y significa algo para las personas.


"Colombia siempre ha vivido en guerra y esto ha marcado nuestra identidad. Por eso de alguna manera la muerte lo toca a uno" añade Díaz.

La muerte, según el teólogo consultado, le habla, le duele y lo amanaza continuamente a los colombianos, por eso está en el corazón y en la consciencia de las personas, una fecha como esta.