Desechos en playas de Puerto Colombia resultan letales para el ecosistema marino 

En diálogo con Amín Ariza, biólogo magister en economía ambiental, explica las consecuencias de la presencia de desechos en las playas de Puerto Colombia y el Atlántico.

Por Eliana Avendaño S.

Una de las preocupaciones ambientales actuales en el departamento del Atlántico, evidentemente, es la llegada de un gran banco de desechos a las playas de Puerto Colombia, hecho que ha generado conmoción a nivel nacional, tanto a la comunidad, como a las autoridades encargadas del tema.

Los desechos son arrastrados por el río y llegaron a este lugar debido a la cercanía que existe con la desembocadura del río Magdalena, que recorre el 24% del territorio colombiano, y a su paso va arrastrando desechos y sedimentos que van a parar en Bocas de Ceniza.

La mayor parte de los desechos que se situaron en las playas del municipio costero, son plásticos, troncos y minerales. Lo más preocupante es que en la superficie sólo se puede ver el 25% de la basura, el 75% restante queda en las corrientes de agua y en el fondo del mar, afectando el ecosistema marino existente en la zona.

El plástico es el desecho más dañino debido a que, al entrar en contacto con el agua, se empieza a degradar y se transforma en microplástico, que son partículas pequeñas que miden menos de dos milímetros. El biólogo Amin Ariza explica que el microplástico queda en las corrientes de agua, entran a la cadena alimenticia a través de los peces, “y nosotros nos alimentamos de esos peces”.

Adicionalmente, en las riberas del vasto recorrido del río Magdalena hay 292 municipios que no tienen sistema de tratamiento de aguas residuales. De acuerdo con Ariza, “esas descargas al final van a parar a las playas y generan contaminación con patógenos, algunas bacterias fecales”.

Según la explicación del biólogo, los patógenos utilizan el plástico para reproducirse. “Ellos se adhieren al plástico y allí van creciendo y se reproducen”, dijo.

Los metales pesados que recibe el río, producto de la minería (como el plomo y el cadmio), son otros grandes contaminantes que llegan al mar, se adhieren al microplástico, y es inevitable que los peces los ingieran y, finalmente, los humanos consumimos el pescado contaminado.

"Sumando los residuos plásticos, las aguas residuales y los contaminantes químicos que genera la minería, al final genera riesgos para las playas del departamento del Atlántico”, mencionó Amín Ariza.

La sedimentación que arrastra el río Magdalena también llega al mar, yéndose al fondo, provocando el deterioro del ecosistema y evitando que pueda desarrollarse hábitat marino en ese lugar.

En el día de los océanos, el biólogo Amín Ariza destaca que es importante hacer estudios constantes de la calidad del agua en los diferentes cuerpos, para buscar la manera de hacerle frente a las anomalías que se evidencien en los resultados de las pruebas, y así contribuir a la preservación y el cuidado del ecosistema marino.