Con siembra de limón tahití Atlántico busca recuperar su productividad agroindustrial

La Asociación de Limón de Repelón se encuentra preparada para iniciar la siembra de limón tahití en 70 hectáreas.

A través de diferentes acciones, la Gobernación del Atlántico ha enfocado esfuerzos en recuperar agroindustrialmente el sur del departamento y retomar aquellas épocas en que los muncicipios de Repelón, Santa Lucía y Suan eran las despensas agrícolas del departamento.


Entre las estrategias que se llevan a cabo para conseguir la revolución agroindustrial incluyen la rehabilitación de los distritos de riego y el acceso a la financiación para que pequeños y medianos productores tengan los recursos suficientes para tener el paquete tecnológico adecuado que les permita ser productivos y obtener ingresos.


"En mayo la Asociación de Productores de Limón, que agrupa a 17 pequeños agricultores de Repelón, fue la primera asociación en recibir el crédito por valor de $2.061 millones donde el 30% lo entregó la gobernación a través del incentivo a la capitalización rural. Y a la fecha son ya 11 mil millones los créditos aprobados a 45 agricultores asociados", señaló la gobernadora Elsa Noguera.

El Incentivo a la Capitalización Rural del Departamento del Atlántico - ICRA, es un beneficio económico que se les otorga a estos pequeños y medianos productores, que se encuentren asociados, para que realicen nuevas inversiones en el sector agropecuario del departamento.


"Hoy tenemos ya los arbolitos y en el transcurso de esta semana iniciamos la siembra, contamos con agua las 24 horas ya que el Distrito se está recuperando y estamos seguros que con lo producido con todo esto podemos garantizar que el servicio se va a mantener porque los proyectos que aquí tenemos van a dar para sostenerlo", expresó Edwin Pernett, campesino y productor repelonero que hace parte de la Asociación de Limón, ASOLIMÓN.

Gracias al convenio con el grupo empresarial Oleoflores se brinda el acompañamienyo a los campesinos en estructuración de proyectos; aprobación de sus créditos ante las entidades financieras y asistencia técnica durante tres años.


Con lo anterior, se garantiza que lo que produzcan se haga en condiciones de calidad y con las productividades que se necesitan para que sea un negocio rentable para el pequeño productor y además no dejarlo solo en el proceso.