Con cruces y látigos se conmemora el Viernes Santo en Santo Tomás

Los penitentes se flagelan de multiples formas para pagar mandas.

Durante toda la mañana decenas de personas caminan por desde el rio hasta la Cruz de Santo Tomás, uno flagelandose, otros cargando cruces pesadas y uno que otro cargando lo que se conoce como el cáliz de la amargura. A la distancia un hombre con el pecho descubierto, sus extremidades inferiores tapadas por una falda blanca y su rostro cubierto con un velo blanco, se acerca flagelandose. Su látigo recibe el nombre de disciplina, tiene 7 circunferencias hechas con cera, con este, golpean con fuerza la parte baja de la espalda. En la mayoría de las ocasiones, los golpes generan coágulos de sangre, los cuales son abiertos en sitios específicos del pueblo, generalmente estos lugares son demarcados con cruces.

Figenio Salcedo, es el nombre de ese primer flagelante. En las terrazas de las casas, como si se tratara de un desfile de Carnaval, las personas se sientan a ver a los penitentes que año tras año salen. "todo es cuestión de fe", señaló Salcedo, quién, según contó, llevaba 1 año sin flagelarse, sus motivos, tenía un hermano que duró 10 años sin caminar y "pedí al Señor que lo sanará y a cambio de su sanación yo pagaría esta manda durante 3 años, este es mi último". Mariano Jiménez, quién acompañó a otro penitente, explicó que estas mandas, son la respuesta a una promesa que se hace con "el Señor". "Por ejemplo, en tu casa se enferma un niño y tu le pides al Señor que lo salve y a cambio de esto tu te vas a flagelar durabte 3, 4, 5 o 7 años. Si el niño se te salva tu tienes que cumplir con la manda. Es parte de nuetra tradición, de nuestra cultura, de nuestra fe". Asimismo, aclaró que durante el recorrido quien paga la manda debe dar 3 pasos hacía adelante y dos para atras.