Así está la problemática de explotación sexual en Cartagena

En los últimos días se conoció que, tras la denuncia de una mujer que habría sido explotada sexualmente, fue posible iniciar un operativo que dio como fruto la captura de una red de tráfico y turismo sexual en Cartagena.

Este delito se ha vuelto parte "de la normalidad" en muchos sectores del país. Foto: cortesía.

Fue una valiente mujer la que decidió no callar más una situación que perjudica a muchas. Se atrevió a ir con las autoridades y denunciar a aquellos hombres que en contra de la voluntad de las mujeres las encerraban y las obligaban a ejercer ‘la profesión más vieja del mundo’. Gracias a la denuncia de esta mujer fue posible desarticular una banda que se dedicaba a la explotación y turismo sexual en la capital de Bolívar.

En este operativo la Policía aseguró que fue posible desarticular una banda criminal dedicada a reclutar, inducir y explotar sexualmente a las mujeres. La operación se ejecutó en una vivienda que estos sujetos tenían a su disposición y en donde encerraban a sus victimas para posteriormente prostituirlas en habitaciones que se encontraban en el predio. Fue posible la captura de tres integrantes de la red allí mismo y posteriormente capturarían a 4 personas más en flagrancia en inmediaciones al sector del Amparo.

En el sitio se encontraban veinte mujeres y una menor de edad venezolana de tan solo 15 años, quien afirmó que fue retenida en ese sitio y amenazada con unas supuestas multas que debía pagar si quería retirarse. En un libro de registro que se encontraba en el lugar la Policía pudo establecer que la niña tendría unos 50 días en ese lugar. Luego de restablecer los derechos de la menor, esta fue ubicada en una casa hogar del ICBF especial para niños que han sufrido algún tipo de abuso sexual.

La coronel Olga Salazar, quien es directora de la Dijín, aseguró que esta red habría ayudado o permitido el ingreso de la menor de edad al país y posteriormente la habrían inducido en la prostitución.

“En diligencias de allanamientos y registro a dos establecimientos de lenocinio en el sector de El Amparo fueron encontradas y rescatadas una adolescente, a quien tenían sometida a la explotación sexual, y dos mujeres que ejercían la prostitución”, señaló el reporte oficial de la Policía.

Quien se atrevió a denunciar fue otra mujer que también estuvo recluida en dicho establecimiento. Aseveró que llegó hasta allí por ‘Jairo’ o mejor conocido como ‘Jalador’ en el mundo de la prostitución. Según su relato, este hombre habría “abusado de su inocencia” cuando mediante engaños, la hizo volar desde su natal Bogotá hasta Cartagena.

Ella asegura que al llegar a la ciudad fue recogida por este hombre y obligada a vivir en la vivienda antes mencionada, esto aprovechándose de su vulnerabilidad al ser una persona de escasos recursos económicos. Allí, la amenazaron también con tener que pagar unas multas si quería retirarse, por lo que fue confinada en el sitio y sus salidas fueron restringidas.

Fue gracias a esa denuncia que los investigadores de la Dijín se pusieron ‘manos a la obra’ para identificar de quienes se trataba e iniciar el proceso de allanamiento. Una vez lograron identificar el sitio y acceder, pudieron recolectar distintos elementos que sirvieron como material probatorio y evidencias físicas en dos puntos donde se daba la explotación sexual por medio de la comercialización.

Entre los capturados se encontraba alias ‘Karin’, quien fue encontrando en inmediaciones al parque de la Torre del Reloj. Según la denunciante, este hombre fue el encargado de la seguridad de la casa y la habría accedido carnalmente mientras laboraba allí.

De igual forma se logró la captura de alias ‘Jalador’, quien fue el que captó a la mujer y bajo engaños la llevó hasta Cartagena, este hombre fue capturado en Barranquilla mientras transitaba por el barrio La Pradera y se le imputará el cargo de trata de personas.

Por último, se identificó a alias ‘Julio’, este hombre sería el administrador de este sitio donde se explotaban a las mujeres. Fue encontrado en el barrio los Alpes en Cartagena y se le juzgará por el delito de inducción a la prostitución.

Hay más casos

El trabajo sexual se ha convertido en parte de la “normalidad” no solo en Colombia, sino en muchos países del mundo. No obstante, esto pasa a ser realmente un problema cuando las personas que lo ejercen lo hacen en contra de su voluntad, y es aún mucho más grave cuando se trata de niños.

Según Nelly Mosquera, defensora de los niños y exconcejal de Bogotá, una red de tráfico y explotación sexual en Cartagena estaría “ofreciendo” a decenas de niños “a plena luz del día”.

La mujer decidió iniciar una investigación para determinar que sucedía realmente precisamente en inmediaciones al Corralito de Piedra. Tras su trabajo de campo aseveró que los actos ilegales contra los niños se estarían llevando a cabo en distintos sitios concurridos de la ciudad, como bares del cordón amurallado y una playa ubicada en Bocagrande llamada ‘Hollywood’, la cual ha sido catalogada como un “epicentro” del delito de explotación sexual infantil, precisamente con niños entre 14 y 16 años.

De igual forma, la investigación arrojó que esta red está conformada tanto por hombres como por mujeres que se hacen pasar por masajistas y guías turísticos. Aseveró que la situación “la han denunciado” desde hace aproximadamente un año, no solo en Cartagena sino en distintas ciudades de Colombia.

Entre las pruebas que aportó la defensora se encuentra un video explícito en donde se observa como uno de los sujetos pertenecientes a la red ofrece a menores como si fueran un objeto más, se estipulan precios e incluso sitios.

Según un estudio reciente del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, las cifras de abuso sexual contra niños en Colombia “son alarmantes”. Según el informe, tan solo en los primeros nueve meses de este año un total de 486 personas en Cartagena se sometieron a exámenes médico legales para determinar un abuso.

Sin lugar a dudas esta es una gran problemática del país y de la que poco se habla, pero que existe y está siempre a nuestro alrededor, aunque no nos demos cuenta.