Arroyos en Barranquilla: soluciones sobre la mesa

Actualizado: 6 nov

Por: Alberto Ortega Manzanares

CORTESÍA

Ayer, día 3 de noviembre, se viralizó el vídeo de un hombre al que un arroyo arrastró junto a su bicicarro. El escalofriante suceso tuvo lugar en la carrera 23 con calle 40, barrio Los Cocos. Por ello es que cada vez más lo barranquilleros se preguntan por la efectividad de la canalización de los arroyos. Así pues, hemos consultado a dos ingenieros para poner un poco de luz al asunto.


Álvaro Raad es asesor hidrosanitario y ambiental que trabaja tanto para la empresa privada como para el sector público. Considera que la canalización llevada a cabo dentro del marco de la estategia "Barranquilla sin Arroyos" fue el plan adecuado en su momento pero se quedó corto. No contempló la educación ciudadana. Es decir, muchas personas botan basura al arroyo, obstruyendo de esta manera la canalización del agua.


Si embargo, Gabriel Oyaga llega más lejos. Cuenta con una amplia experiencia hidrológica y ha trabajado con AAA. En su opinión, la canalización es una estrategia ineficiente que no tuvo en cuenta la realidad del cambio climático. El aumento de las temperaturas en una ciudad rodeada de agua se traduce en una mayor evaporación que a su vez causa lluvias torrenciales.


Estas arrasan con fuerza las calles de una ciudad cuyos canales de evacuación de agua están colapsados. Así pues, considera insuficiente depender de una canalización cuya limpieza resultaría notablemente difícil y costosa. Por ello propone la creación de parques lineales a lo largo de los arroyos.


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Esta solución costaría mucho dinero a corto plazo, ya que la alcaldía debería adquirir terrenos donde vive gente. Sin embargo, a largo plazo los beneficios serían palpables al favorecer la filtración del agua. También propone realojar a los habitantes dentro del mismo barrio y diseñar el proyecto de manera conjunta con los vecinos. De esta forma se apropiarían de los espacios y revitalizarían la vida social y comercial.


En lo que ambos ingenieros coinciden es que la ciudad creció de forma descontrolada y sin planificación. Así pues, no existen casi zonas verdes que favorezcan la absorción del agua. Tampoco ayuda la pavimentación excesiva de las calles. Por si fuera poco, tampoco existe una gestión fluvial adecuada.


La crecida del cauce del río en época lluviosa lleva a que los arroyos se ensanchen. Por ello es que se salen de la calzada mientras bajan por la calle, inundando todo a su paso. A pesar de estos problemas, no existe una gestión fluvial a gran escala sino a nivel municipal y departamenal. En otros países, como España, los problemas relacionados con un río se gestionan en un organismo cuya jurisdicción es toda la cuenca fluvial


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Para terminar, repasamos la propuesta del arquitecto cubano Manuel Carrerá quien realizó muchas obras importantes en la Arenosa pero no logró oficializar su idea para los arroyos. Esta consiste en crear parques con lagunas inundables a donde desviar los arroyos. De esta manera se aumenta el tiempo de respuesta de la infraestructura frente a las lluvias. Al mismo tiempo se generan deshabitados espacios de protección de la biodiversidad.


En el estado de Florida existen casos similares, ya que no evitan lo inevitable, sino que llevan la inundación a un lugar seguro y controlado. Las soluciones están sobre el tablero. Tan solo falta voluntad política y financiación con vistas a largo plazo.


Los políticos piensan en iniciativas que puedan llevar a cabo en cuatro años para ganar popularidad y ser reelegidos. Sin embargo, las soluciones duraderas requieren de consenso con el resto de grupos políticos para poder ejecutar un presupuesto importante a lo largo del tiempo.


¿Quién le pone el cascabel al gato? La oposición se echa encima de cualquier gobernante que proponga un proyecto costoso, aunque mejore la vida en la ciudad a largo plazo, tildándolo de faraónico. ¿Están dispuestos a colaborar nuestros políticos?