Al ritmo de una canoa, sustento para unos y único medio de transporte para otros

Víctor Rodríguez, un joven de 16 años, habló con Región Caribe ORG acerca de su trabajo, dirigiendo una canoa que transporta diariamente personas desde Barranquilla hasta la Isla La Loma y viceversa.

Cada fin de semana desde las 4:00 de la mañana, Víctor Rodríguez se levanta para dirigirse hasta la Intendencia Fluvial; allí, cuando todavía no ha aparecido siquiera el sol, empieza su rutina de trabajo, que le permite movilizar a personas de la Isla la Loma hasta el Centro de Barranquilla.


"La gente sale desde temprano para ir al mercado y hacer sus vueltas en Barranquilla" explica Víctor a la pregunta de porqué su rutina empieza desde las 4 de la mañana. Él trabaja con una de las dos canoas que diariamente transporta a personas de Barranquilla a la isla La Loma y viceversa. Aunque se dedica a esto solo los sábados, la dinámica le permite obtener ganancias para satisfacer sus necesidades y pagar una tarifa al dueño de la embarcación. "A veces me toca irme de largo porque no hay chance", confiesa al consultarle cómo es su rutina de trabajo. Algunas veces no tiene tiempo para almorzar porque hay muchas personas que cruzan constantemente de un lado a otro.  Su canoa le permite transportar hasta la isla La Loma, sin embargo hay quienes cruzan en los motores hasta la Isla Salamanca, al otro lado del río Magdalena. "Esto es un brazo, las personas salen de aquí, dan la vuelta y terminan directamente en el río Magdalena. Los motores pueden cruzarlo para llegar al otro puerto" relata mientras va señalando y explicando con sus manos hasta donde es visible, pues las plantas y cultivos no dan mucha visibilidad hasta el otro lado. Rodríguez es consciente de las múltiples necesidades de quienes vienen desde la Isla Salamanca. "Allá no hay servicios, no hay luz, allá toca con gasolina" asegura, mientras una embarcación espera para salir al otro lado del río Magdalena, cargada de sacos, alimentos y personas adultas y niños. Víctor es el mayor de cuatro hijos, a sus 16 años tiene claro lo que quiere: estudiar ingeniería mecánica, por eso actualmente además de cursar su bachillerato en el colegio Brisas del Río, también estudia una carrera técnica que le permite encaminarse a lo que desea. Mientras llega ese momento, se dedica a esto porque un día le gustó y se animó. Un amigo le enseñó y fue fácil desde el comienzo, según explica porque todos los días iba viendo cómo era la dinámica; por suerte la corriente no es fuerte, llevar la dirección y estacionar la canoa se aprenden con la experiencia que cada día va adquiriendo y le permite afianzar lo que hoy sabe.