23% de los senadores escogidos para el periodo 2018-2020 son mujeres


Por Karol Daguer

De 107 senadores que conforman el Congreso en el periodo 2018 al 2022, 25 son mujeres correspondiendo al 23.3% de curules del senado de la República. Este panorama deja mucho por reflexionar frente a la participación política de la mujer. La primera, que, aunque parece obvia sigue siendo necesario hacerla visible, es el bajo porcentaje de mujeres en el Senado.


Solo hay democracia si, entre otras cosas, se garantiza el derecho que tienen los ciudadanos a ser postulados para un cargo de elección popular y a participar en los asuntos públicos del país. Y, para la garantía de los derechos de la mujer en igualdad con los hombres, compromiso adoptado por el Estado colombiano, la participación política de ellas es un aspecto clave.

Según datos de la Registraduría, de los 100 escogidos por voto popular, 23 son mujeres. A esto se le suman 2 mujeres de las cinco curules que le corresponden a la FARC.  La participación por partido corresponde al 37% por el Centro Democrático, 40% del Partido Conservador, 7%, del Partido Liberal, 7% del Partido de la U, 20%, 20%, del Partido Alianza Verde, 50% de la Coalición Lista de la Decencia, 12% del Cambio Radical, 67%, del Partido MIRA y 0% del Partido Polo Democrático.


La discusión no debe enfocarse en cumplir o no con cuotas obligatorias para éstas, ya que se olvida así la cuestión respecto a otros géneros, y hace fácil cuestionar la idoneidad de las participantes. Sí debe guiarse hacia un cambio cultural e institucional a nivel de partidos, que permita la formación y el otorgamiento de oportunidades, y que se mueva hacia la visión de la mujer como capaz para la política.  

Por otro lado, es necesario preguntarse en qué medida las mujeres que participan realmente representan la búsqueda en la igualdad política, económica y social de las mujeres en Colombia. Como lo indica Maria Emma Wills, en su libro de 2007 “Inclusión sin participación”, aunque el camino ha sido arduo para las mujeres en incluirse en política en Colombia, muchas veces, éstas, al llegar al poder, siguen replicando prácticas tradicionales que no logran el cometido de la representación.