
Por: Gustavo Cotes Medina
Cada vez que escucho decir, “El Caribe es una Región rica habitada por gente pobre y necesitada” y cuando esa afirmación viene acompañada con gritos de lamentos por ser los últimos en competitividad, en población con necesidades básicas insatisfechas, en desnutrición, mortalidad infantil, hambre e inseguridad alimentaria, siento una gran frustración, pero a la vez una enorme esperanza al saber que tenemos un potencial humano, agrícola, turístico, pesquero, minero e industrial que pueden ser puntos de apoyo para empezar a construir caminos de certezas.